Historia de Malpica de Tajo

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Toponimia

Sobre la procedencia del nombre de Malpica se han planteado varias hipótesis, pero el tema continúa aún abierto:

1) El artículo escrito en la Wikipedia originalmente se decantaba (a medida que he ido publicando nuevas hipótesis los autores han ido actualizando sus argumentos para acoplarlos y pulirlos) por un nombre relacionado con la cualidad de la población:

El término "Malpica" podría derivarse del adverbio latino MALE y el participio pasado femenino PICTAM, del verbo PINGO, 'pintar', con lo que vendría a significar 'mal pintada' o 'mal adornada'. También es posible que sea una mezcla de la raíz prerromana *mal, 'roca', y el participio latino, viniendo a significar 'roca pintada'. Esta explicación está basada en la aparición en un documento de 1240 como Malpicta. Otros expertos, estudiando una toponimia similar, señalan la posibilidad de que proceda del adjetivo latino MALVS, 'malo', y el verbo picar.

2) Francisco Corral ya se interesó, hace años, por nuestros orígenes y propuso un fitopónimo. Leamos lo que publicó en la revista del teleclub allá por los comienzos de la historia escrita de nuestro pueblo:

Puesto que este empeño comenzó por preguntarme qué habría de cierto en aquella tan oída. leyenda de la antigua ciudad de MALPA. Y (lo siento por quienes gustaran de tener nobles antepasados imperiales) lo cierto es que MALPA es eso: pura leyenda. Entre las ciudades de la provincia Carpetana (así llamaban los romanos a nuestra región) no hay ninguna MALPA. Sólo dos ciudades de aquella época no están localizadas, ILURBIDA Y SARABIS, y parece foco probable que, estuvieran por aquí .
Aquí hubo población romana, seguramente muy poco numerosa, pero lo cierto es que el nombre de nuestro pueblo no procede de MALPA. Hay una razón evidente, si MALPICA procede de, una ciudad llamada MALPA ¿Cómo es posible que sea un nombre de lugar bastante frecuente? Porque hay bastantes pueblos y lugares que se llaman Malpica. Que yo conozca: un pueblo en La Coruña, un pueblo de Zaragoza, un rancho en Méjico, una fuente en Córdoba, un pueblecillo “Las malpicas”, en Sevilla, Y en la provincia de Toledo: una casa “de malpica en Oropesa, y un monte de Malpica en Lagartera.
Esto quiere decir que MALPICA es nombre de algo que se da con cierta frecuencia. Estos nombres de pueblos que se repiten suelen ser siempre nombres del terreno o de plantas o animales de la zona. Así son la mayoría de los pueblos de esta comarca: Cebolla, Montearagón, Cárpio, Otero, Bernuy, Pozuelo (nombre primitivo de San Martín), la Mata, etc..
 Y este es también el origen de Malpica. MALPICA es el nombre de una planta silvestre La palabra MALPICA dejó de usarse hacia principios del S XVIII. Pero en libros y diccionarios anteriores al año 1700 aparece con la siguiente definición:
MALPICA. Lepidio (especie de cardo); planta de la familia de las crucíferas sinapeas, parecida al "mastuerzo". Tiene hojas de sabor muy picante que suelen emplearse contra el escorbuto y el mal de piedra.
No procede el nombre de nuestro pueblo de la noble urbe romana, sino de una humilde hierba que crece al bordo de los caminos

A mi, desde el gran respeto que ambos autores me merecen, no me terminan de convencer ninguna de las hipótesis, algo suena a ilógico; normalmente nuestros antepasados no se andaban con circunloquios para nominar un lugar, solían ser muy directos y lo nombraban por algún elemento diferenciador que se apreciase a simple vista, que fuese característico y evidente. Estando los primeros asentamientos de nuestro pueblo junto a un río tan imponente como en aquella época debía de ser el Tajo (igual que el Malpica de Arba en Zaragoza, que se encuentra junto al río Arba, y el de Malpica de Bergantiños en La Coruña con su mar, islas y montaña) ¿qué sentido tiene ponerle el nombre de una hierba desconocida (que posiblemente no haya crecido y prosperado nunca, ya que no hay constancia documental, ni lo recoge la tradición oral) por estos, y aquellos, parajes que, aunque se dice que tiene algunas propiedades curativas, no deja de ser de una frecuencia insignificante?¿Qué importancia podía tener para nuestros primitivos antepasados una hierba que ni tan siquiera servía como alimento?, seguramente la ocupación principal y más importante de las gentes que se asentasen por estos parajes, como para todos, en aquella época (y en la actual), consistía en procurarse alimento. Por otro lado no se ve una roca “de verdad” en 50 km a la redonda de este pueblo, ¿dónde está la “roca pintada”?, ¿qué pinturas había en la época prerromana o romana, de las que no tenemos noticia, que se supone que originaron el nombre del asentamiento?

Personalmente me gustan más, y me parecen más convincentes y lógicas, otras hipótesis:

1) En latín antiguo el prefijo mal- (posiblemente derivado de una sinergia entre molis y palabras prelatinas como Málaga o Malagón) tenía el significado, ya perdido, de camino. Teniendo en cuenta que el asentamiento romano de Malpica controlaba el paso por la calzada que vadearía el Tajo probablemente por el paraje de “los Palos” por encima del “el Peñón”, puede que el nombre tuviese que ver con ese camino. Pero hay un problema, si el nombre lo dieron los romanos, que ya nominaban al río como Tagus (del latín taliare, cortar, por sus cortados), ¿por qué no llamaron al asentamiento Maltagus o algo similar?, puede que el nombre prerromano del Tajo tuviese algo que ver con la segunda parte de la palabra (-pica, ¿tal vez por la abundancia de urracas?) y combinasen un prefijo latino con otro prelatino; algo se me escapa, de no ser así, esta hipótesis, aunque más lógica, también me parece poco probable.

2) He encontrado otra hipótesis formulada en el libro Vascos, celtas e indoeuropeos, escrito por Francisco Villar y Blanca María Prósper, que, en su apartado V. TOPONIMIA MODERNA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA DE LA RAÍZ *MAL-, después de hacer un exhaustivo estudio sobre la distribución geográfica de la raíz *Mal- en Europa, Asia y África, situarlos en el mapa, y estudiar su posible difusión, en esencia, ya que el estudio ocupa dos capítulos, emiten la siguiente hipótesis: que esta raíz tendría origen indoeuropeo y que prácticamente todos los topónimos que la portan son hidrónimos u orónimos, es decir tienen que ver con ríos, islas o montes (que generalmente miran al mar desde tierra firme). Esta es, desde mi punto de vista, la explicación más razonable del origen del nombre Malpica y que cuadra con las tres poblaciones que hemos citado y otras que cita Paco, el resto de los casos posiblemente derivan del nombre original (sirva como anécdota una casa de muebles de Villena, Alicante, que se llama Malpica).

3) En un extracto del artículo de Pascual Riesco  Chueca titulado ANOTACIONES TOPONÍMICAS SALMANTINAS del número 50 de la publicación SALAMANCA, Revista de Estudios en 2006, he descubierto esta otra interpretación (que posteriormente también se ha incorporado a la Wikipedia) :

Cabe citar también dos topns. salms, ambos adyacentes a un cauce fluvial: El Pisón de Malpica, sobre el Tormes a corta distancia de Ledesma, en la roda de La Samasa y la Aceña de Malpique, en Aldeavieja de Tormes (Madoz). El término pisón ‘maza, batán’ es vernáculo y bien conocido en el área leonesa: Los Pisones, junto al Tormes, frente a Santibáñez del Río. Se propone aquí para estos topns. un origen hidráulico. Son abundantes las correspondencias en otras zonas geográficas. El río de la Malpica, en Ast., impulsaba diversos molinos, uno de ellos llamado precisamente el molino de la Malpica. Por otra parte, en Malpica de Bergantiños, Galicia, eran abundantes los molinos, tanto de viento como hidráulicos. Malpica de Tajo tenía, en el tiempo de las Relaciones de Felipe II, una parada de molinos de cuatro ruedas en el Tajo, que rendían anualmente 900 fanegas de trigo. Malpica de Arba, en Zaragoza, y Malpica do Tejo, Portg., reúnen circunstancias similares (26). Puede citarse asimismo el molino de viento de Malpique, en Évora, Portg.; el cerro Malpique en Albufeira aludirá a otro molino de viento (27). En todos estos topns. se advierte un denominador común, la referencia a molinos. Si se confirma esta hipótesis, Malpica y Malpique pertenecen a la categoría folk-topn., resultante de la petrificación toponímica de una fórmula narrativa, jocosa o satírica perteneciente a la cultura oral. Se trataría pues de una alusión maliciosa a la mala calidad de la molienda: el molino que pica mal el grano es el molino de Malpica. Puede entenderse también como apodo del molinero mediante sintagma inalterable adverbio+verbo; modelo del que no escasean ejemplos: Tardecena, Malmierca (el que compra o vende mal; quizás por haber sido víctima de un engaño)(29), Malreza (topn. portg., Portalegre), Malpaga (Petrus Johannis, dictus Malpaga, citado en 1251 en el Bierzo,)(30), Malavonda (antropn. portg. 1258), Malcorre (un topn. Mata Malcorre, Almendra), extr. Malqueda (‘el que no cumple su palabra’, DExtr). De hecho, se constata el sobrenombre Malpica en Oviedo, 1360: Fernan Iohan del Rosal dicho Malpica. Picar se ha usado popularmente en la acepción ‘moler’. La gente del Minho portugués tenían el apodo de picamilhos (Leite de V) alusivo a su hábito de moler maíz (antes mijo y panizo) para hacer pan (pão-milho, broa) (31). También en el Medioevo asturiano se constata este apodo: Dominico Pelaiz Pica millibus (1235), Alonso Garçia Picamillo (1477-78). Los pequeños molinos hidráulicos de funcionamiento ocasional, situados en corrientes intermitentes, reciben en el norte de Portg. el nombre de picarneis (32). Es preferible, por lo tanto, cifrar en esta fórmula vernácula y popular los topns. Malpica, desechando para la mayoría de ellos la derivación desde un prelatino *mal ‘roca’, término para el que sólo se constatan aplicaciones verosímiles en el Pirineo. En efecto, es altamente improbable la concatenación de dos raíces prerromanas oronímicas (*mal y *pikk-) en tan numerosos lugares, siendo éstos por añadidura a veces insignificantes. Frago (33) ofrece varios ejemplos de Malpica en Zaragoza, tres topns. menores en Mallén, Uncastillo y la capital, así como Malpica de Arba, al pie del río del mismo nombre. Basándose en una atestiguación documental del topn. de Mallén en 1164 como “la Valpica”, propone una composición de val ‘valle’ con un derivado de picar: ‘ valle en forma de pico’ (34). No se entiende bien la composición a menos que pica tenga función adjetiva. En cualquier caso, dada la abundancia de topns. Malpica, y el carácter aislado del registro Valpica, puede mantenerse para los ejemplos del área occidental la explicación molinera.

Notas al pie de página:

(26) Cf. el paraje de Malpica, en Piña de Esgueva (SANZ ALONSO, Beatriz. Toponimia de la provincia de Valladolid. Las cuencas del Duero, Pisuerga y Esgueva. Universidad de Valladolid, 1997, p. 449); en el término había un molino harinero (sobre el río Esgueva), según Madoz. También un paraje de Malpique en Lena, Ast., citado por García Arias (1977, p. 51). M.ª Dolores Gordón Peral señala, a propósito de Malpica: “la forma Malpica (mal +pica, forma personal del verbo picar), claramente motivada en la realidad a que da nombre, el Molino de Malpica”. El topn. no está localizado en el texto; y se echa de menos una explicación más completa (Toponimia de la sierra norte de Sevilla. Estudio lexicológico. Universidad de Sevilla, 1988, p. 225).
(27) Machado interpreta los abundantes topns. Malpica y Malpique del país vecino como referentes a una planta pinchuda. No puede descartarse en general, pero la ausencia de formas colectivas en *oso, -al, -edo hace improbable la conexión botánica.
(28) La acepción picar ‘cortar a trocitos’ es antigua; ya se registra en Antonio de Guevara (DAut.).
(29) Es apellido-apodo que ya consta en el Fuero de Sca. (RIESCO CHUECA, Pascual. Calzada de Valdunciel. Palabras, cosas y memorias de un pueblo de Salamanca. Dipt. de Salamanca, 2003). Un Ciprianus Malmercha es uno de los pobladores de un solar cercano a Toro en 1203 (FZA, p. 311). Kremer  menciona, en un documento de principios del s. XIII, a un tal “Hienego, frater Mal mierca, alcalde in Tafalla”. Con el sentido opuesto, Núñez recogía en el s. XVI el refrán “bien merca, a quien no dizen: hombre bestia”.
(30) Otros ejemplos de construcción adverbial en apodos son aportados por Kremer: en Portg., Mal Auonda (1258), que interpreta como ‘tacaño’, y Male Comedisti (1270), de origen probablemente anecdótico. Mal Anda es un acompañante del Cid en las cortes de Toledo. Kremer interpreta el apellido Malpica como originado directamente en un apodo, cuyo valor semántico no precisa. Es preferible ver en la mayor parte de los apellidados Malpica una referencia post-toponímica, indicativa de su origen en algún pueblo homónimo.
(31) El topn. Picomilho, repetido en Portg., es interpretado por A. de Almeida Fernandes (As dezfreguesias do concelho de Tarouca (história e toponímia). Braga: Câmara Municipal, 1995, p. 177) como apodo, derivado quizás de un nombre de ave, o, preferiblemente, de la “pessoa broeira de milho”. También podría tratarse directamente de una referencia al propio molino, como en Moinho do Picamilho, Ferreira, Beja: literalmente ‘pica-maíz’.
(32) PEREIRA DE CARVALHO, Abílio. Castro Daire, industria, técnica e cultura. Câmara Municipal de Castro Daire, 1995.
(33) FRAGO GRACIA, Juan A. Toponimia del Campo de Borja. Estudio lexicológico. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 1980, p. 132.
(34) No es insólito, en efecto, el paso de compuestos con Val- a Mal-, por etimología popular y equivalencia entre labiales: así Malfonda < Valfonda, citada por Frago (1980); o Malpartida ; quizásValpartida, en Các.

÷ He suprimido, para favorecer la lectura del documento, las siglas referentes a las fuentes documentales o lexicográficas, pero pueden consultarse en el documento original al que enlazo más arriba

Historia

Posiblemente hubiese algún tipo de asentamiento de población, en épocas anteriores a la ocupación romana, seguramente cercano a las confluencias de los arroyos Cedena y Pusa con el río Tajo; por lo que yo sé, y no es mucho la verdad, nada puede probarse científicamente, hasta la fecha, de los pobladores, si es que hubo, anteriores a la época romana. Sí se han descubierto restos de la ocupación romana. Peñón En el lugar conocido como Las Tamujas se encontraron ruinas romanas pertenecientes a una terma en la que existían salones con pavimento de mosaico muy elegante, lo que demuestra la existencia de una villa romana (en esta página puede encontrarse una descripción más extensa) en un entorno muy concreto. Se sabe, a ciencia cierta, que esta zona es un claro ejemplo de la ocupación romana en el bajo imperio, ya vertebrado por una amplia red viaria de calzadas: cerca de la zona de Malpica, pero estar incluída en su término municipal actual, se encontraba la que unía Toletum (Toledo) con Casarobriga (Talavera), la vía de Antonino, más o menos por donde está trazada la actual carretera que comunica esas dos poblaciones. Nosotros, aquí sí coincido con Paco Corral, siempre hemos pensado que los restos de argamasa del paraje conocido como “los Palos” serían restos de una de sus bifurcaciones, que vadeaba el Tajo, hipótesis apoyada por la doble hilera de acacias flanqueando la vía que desemboca en el citado paraje y por ser la zona de menor pendiente del terreno y menor profundidad del río de los alrededores. Y posiblemente el molino batanero que se asentaba sobre los restos de "El Peñón" 1), a su vez se asienten sobre construcciones más antiguas de la época romana.

Una de las piezas romanas, además del pavimento de mosaico policromado (teselado por ladrillos cuadrados de 63 cm de lado, decorado con motivos geométricos y ornado con coronas de laurel), halladas en el yacimiento de las Tamujas fue una especie de columnatas de arcilla que A. Palomeque relacionó con instalaciones termales, en su memoria señala que "empotradas en las paredes de las diferentes salas, sirvieron para provocar corrientes de aire y caldear también sus muros" y cuyas estrías interpretó como un sistema para enchufarlas, y ser así aprovechadas para la conducción. No especifica de qué modo estarían empotradas, y argumenta su utilización como conductos de agua caliente por los sedimentos calcáreos que existieron en el interior de las mismas. Estas piezas de Las Tamujas tienen una altura en torno a los 12,5 cm., existiendo no obstante un fragmento de clavija que supera esa longitud. Tienen eje cilíndrico con un extremo exvasado mediante un labio amplio, el extremo opuesto es recto.
La factura de estas piezas es muy irregular, las pastas suelen ser muy claras, y una de las piezas conserva en la parte media del eje restos de argamasa, y otra de ellas huellas de humo en el eje y base.clavijas romanas
Estos materiales de construcción romanos utilizados en habitaciones y estancias calefactadas, que tuvieron como función constituir las dobles paredes laterales de los hipocaustos por donde circulaba el aire caliente, y que son una variante de la tegulae mammatae citadas por Vitrubio en VIIA,13. Los materiales a que nos referimos son placas de ladrillos de dimensiones variables, generalmente bipedalis, cuyos vértices aparecen recortados en cuartos de circulo o cuadrado o en otros casos presentan dos de sus lados con un rebaje longitudinal, y unos pequeños ejes de cerámica que en ocasiones presentan un extremo moldurado que les dan aspecto de columnilla. Cuando han sido hallados esos ejes cerámicos que denominados clavijas o fijas, las descripciones son en general muy parcas, en favor de materiales de construcción de una mayor riqueza. Su singularidad radica en que definen un sistema de construcción para las concamerationes que, como se ha apuntado más arriba, derivan de las tegulae mammetae y cuyo principio es el mismo: la apoyatura de delgadas paredes de ladrillo a los muros maestros para poder establecer cámaras laterales de circulación de aire. Frente a las tegulae mammatae, las fijas permiten una doble sujeción al quedar empotradas en los muros maestros e imbricar entre si a los ladrillos que formaban la doble pared. Frente a los tubuli, la circulación del aire caliente es Señorío de Valdepusamás fluida al producirse en sentido vertical y horizontal con la misma amplitud. En este yacimiento también aparecieron restos de un asentamiento posterior al romano, se trata de una supuesta iglesia visigoda perteneciente al siglo VII que se erigió reconvirtiendo restos de una contrucción tardorromana del siglo IV.

En el mapa de la izquierda que representa el señorío de Valdepusa podemos ver los términos municipales de los cuatro pueblos que lo integraban: Malpica (I) en color rojo, San Martín de Pusa (II) en verde, Los Navalmorales (III) en amarillo y Santa Ana de Pusa (IV) en morado. Además he señalado con un triangulito azul los asentamientos preromanos documentados, mediante una estrella roja los asentamientos romanos y con un cuadrado gris los asentamientos visigodos que se han descubierto y documentado en el señorío.

En el año 1955, Antonio Palomeque Torres, dio noticia en el Archivo Español de Arqueología, de los hallazgos encontrados en el yacimiento de Las Tamujas, en el término de Malpica del Tajo, provincia de Toledo. En el centro de la propiedad se encuentra una iglesia en ruinas, lo que ha hecho suponer que los hallazgos pertenecen a esta edificación, que habría sido abandonada por amenazar ruina o debido a la irrupción musulmana. Al no ser el número de restos muy elevado, la teoría más generalizada es que gran parte de los materiales y objetos de culto de este templo fueron trasladados a otros lugares para su aprovechamiento. Una losa iconográfica de piedra, más conocida como la Placa de las Tamujas fue hallada en los terrenos de cultivo de la fina, a unos 200 m. de las ruinas de la iglesia. Debido a su tamaño (43 cm. de longitud,  30 cm. de anchura y 5 cm. de grosor) se le ha vinculado con la decoración de algún elemento vertical, como una pilastra o un cancel. Independientemente de su finalidad, su gran interés radica en la talla a bisel que, aunque muy bárbara, es de una enorme riqueza iconográfica. A ambos lados lleva la placa círculos tangentes, inscritos en recuadros sucesivos, en cuyo interior hay una serie de rosetas de cuatro hoja, a modo de cruz griega. El hecho de incluir una decoración formada por la intersección de círculos tangentes, dispuestos sobre una cuadrícula, relaciona la pieza con el grupo más numeroso y característico de las decoraciones toledanas. Pero el elemento de mayor interés es aquel que se encuadra precisamente entre las dos bandas de decoración geométrica laterales; se trata de una tosca figura humana, de silueta recortada, colocada bajo una venera, y cuya parte inferior emerge oculta tras unos elementos de carácter ondulante. Aparece con el brazo derecho levantado y la mano con los dedos extendidos, como en actitud de bendición o saludo, mientras el brazo izquierdo se cruza sobre el abdomen, apoyando la mano sobre una decoración vegetal de tallos. Sobre la cabeza, bajo la venera, existe una especie de sol radiante, y a su lado, sobre la mano derecha, un símbolo cuya identificación es muy controvertida: mientras Palomeque interpreta un motivo vegetal, Palol  parece observar una paloma o una flor.
Las interpretaciones sobre la identidad de la figura de la Placa de las Tamujas son múltiples. Palomeque ve en la figura la Interpretación de una divinidad agrícola de origen pagano. Así, aparecería emergiendo de las aguas, representadas a través de las ondulaciones de la parte baja, y su fuerza, junto con la luz y el calor solar proporcionados por el sol de la parte alta del fragmento pétreo, daría vida a las plantas, simbolizadas por tres hojas, que aparecen junto a su mano derecha. En el caso de Palol, no se apuesta por una única interpretación, sino que da varias, tales como la figura de un predicador, un santo o incluso una escena bautismal. En el caso de admitir ésta última hipótesis, el pequeño icono que se encuentra junto a la mano derecha de la figura, sería interpretado como una paloma.

EDAD MEDIA: Hasta la Edad Media no aparecen más noticias de éstos lugares. La línea del Tajo fue fronterCastillo de Villalbaa de la Reconquista entre los años mil a mil cien conforme los reinos cristianos venían avanzando del Norte y los árabes perdían terreno hacia, el sur. En esta época nuestra tierra se puebla de fortalezas que dan origen a su nombre de Castilla. Y de ésta época procede la fortificación de los castillos de Malpica y Villalba: el de Malpica en las líneas musulmanas haciendo frente al empuje cristiano, y el de Villalba en las líneas cristianas como baluarte a los frecuentes contraataques árabes. De modo que el motivo de que jamás nadie haya visto a la famosa "mora del castillo de Villalba", es que la tal mora nunca vivió allí; en todo caso habría vivido en el castillo de Malpica, porque el de Villalba no fue un castillo árabe.

Cuando los reyes cristianos arrebataban, mediante conquista, nuevas tierras a los árabes, todas las tierras reconquistadas a las que no se les pudiese adjudicar un dueño, porque éste hubiese desaparecido, pasaban automáticamente a ser propiedad del rey.

En la región toledana debieron de ser abundantes las tierras abandonadas: unas que llevarían ya mucho tiempo abandonadas sin ser cultivadas y otras porque sus propietarios musulmanes habrían huido ante la presencia de los ejércitos cristianos. Los monarcas castellanos se encontraron, por tanto, con extensos territorios que era necesario colonizar, tanto por motivos estratégicos y políticos como económicos, pues convenía consolidar las posiciones ocupadas y sacar el máximo rendimiento de la tierra.

La solución más inmediata consistía en la entrega de tierras y el disfrute de ciertos beneficios para todo aquel que acudiese a morar a un determinado lugar, previamente seleccionado. Ante aquellas posibilidades, algunos campesinos preferían cambiar de residencia, y posiblemente de modo de vida, para marcharse a vivir, en mejores condiciones, a lugares desconocidos y no exentos de peligros. La eventualidad de adquirir tierra en propiedad y de mejorar su condición social, al no vivir en dependencia de nadie, colaboraban a ello.

El rey tenía además la potestad de conceder las cartas pueblas a los lugares que se fuesen a repoblar, señalando los límites territoriales y jurisdiccionales de aquéllos. Cuando el rey repoblaba por su propia iniciativa un determinado lugar, éste se constituiría en un concejo, es decir, en un núcleo urbano dotado de sus propios sistemas de gobierno recogidos en la carta puebla o fuero concedido, con aplicación para todo el territorio o alfoz que se le hubiese adjudicado. De esta manera, estas entidades sólo dependerían directamente del rey y los que allí fuesen a morar disfrutarían de todas las prerrogativas señaladas en las cartas repobladoras. Eran las tierras de realengo.

En otras ocasiones, como en el caso que nos ocupa, el rey podía conceder a determinados individuos o instituciones -éstas, fundamentalmente religiosas como iglesias, monasterios, Ordenes Militares- el privilegio de repoblar un lugar. Estas concesiones se otorgaban como gratificación y recompensa de servicios prestados, con entera libertad de aprovechamiento y exentos del pago de tributos. Para ello, el monarca les señalaba un determinado territorio, que en ocasiones podía ser muy extenso lo que daba origen a la aparición de latifundios, que posteriormente, mediante la concesión también de cartas pueblas, intentarían repoblar. Estos territorios quedaban así convertidos en señoríos y todos los que allí fuesen a morar quedaban, en cierta medida, sometidos a los respectivos señores. Este sometimiento generalmente quedaba concretado en la imposibilidad de organizarse autónomamente las comunidades aldeanas y en las rentas o tributos que anualmente tenían que pagar al señor.

Por lo tanto, la condición social de los campesinos podía variar según los territorios en que viviesen, si eran de realengo o de señorío.

El señorío de Malpica existe ya en el 1253, vinculado a Ortun Ortiz Calderón. En el 1307 es propiedad de Fernán Gómez de Toledo, notario mayor del reino de Toledo y camarero de Fernando IV.

Algún tiempo después de ser conquistadas estas tierras, el rey D. Pedro I el Cruel crea el señorío de Valdepusa que engloba al de Malpica. En documento de 26 de Mayo de 1357 concede a D. Diego Gómez de Toledo 5), notario mayor y personaje que ya anteriormente se había distinguido en el servicio de su padre el rey Alfonso XI, dicho señorío en término de Talavera, que comienza desde el Alconchal hasta el río Tajo, así como parte con Malpica, con Montalván y con Navalucillos y Navalmoral, y de la otra, parte Sangrera por cima de la raña hasta el río Tajo. Cuando el rey D. Pedro I el Cruel concedió a D. Diego Gómez de Toledo (propietario del castillo de Malpica, cuyo primer propietario había sido su abuelo Fernán Gómez de Toledo6)) el Señorío de Valdepusa que incluía los terrenos de Malpica (el contexto histórico en que ocurren estas concesiones se expone en esta otra página), le concedía el derecho de administrar justicia y nombrar alcalde, alguaciles, escribanos públicos y cualquier otro oficio concejil, al cobro de determinados impuestos, multas judiciales, rentas y pechos, condenando con la multa de 10 maravedíes a quien no reconociera el privilegio del Señor. El señorío es de los menos extensos de la provincia de Toledo mide de Norte a Sur veintiséis kilómetros, y de Este a Oeste diez y medio. La superficie comarcal es de 308,94 kilómetros cuadrados. El término municipal más extenso es el de Los Navalmorales, con 105,49 kilómetros cuadrados, le sigue el de San Martín de Pusa con 104,40 y a éste el de Malpica de Tajo con 79,66 y finalmente el de Santa Ana de Pusa con 19,96. Más tarde D. Diego adquirió el Molino Blanco (1358) y Bernuy (1360).

Pocos años después, en el 1420 la “CRONICA DE LOS REYES DE CASTILLA” nos cuenta como el joven rey D. Juan II escapó a la tutela del condestable y de los infantes:

"Cuando el rey hubo pasado la puente del Alberche que está a una legua de Talavera, cabalgó en un caballo, y don Álvaro de Luna en otro, diciendo que iban a matar un jabalí que estaba en el soto, y anduvieron cuanto pudieron, de manera que en menos de dos horas llegaron al Castillo de Villalba que era de Diego López de Ayala y estaba a cuatro leguas de Talavera. Viendo que el Castillo de Villalba no era defendedero, el rey determinó partir, y comió muy poco, y partió y cruzó la barca. Y salido el rey de la barca, fue a pie hasta un Castillo que está en la, Ribera, que se llama Malpica, que era del Adelantado Perafán de Ribera, y del castillo salieron seis de a caballo y se vinieron para el rey, y el rey mando que diesen los caballos a los que con él iban y tomasen sus mulas."El Condestable y los caballeros que salieron de Talavera, e iban al alcance del rey, anduvieron cuanto pudieron; pero como la gente de armas no pudo andar mucho, cuando llegaron a la barca era bien de noche, y cuando la pasaron era mucho más de medianoche, y reposaron en Malpica una pieza, y desde allí continuaron su camino hasta Montalbán"

Después de toda esta persecución y de algunas escaramuzas, la reconciliación tuvo lugar justo al pie de la barca

"...y el rey acordó venir a comer al Castillo de Villalba. Los Infantes D. Juan y D. Pedro lo esperaron en la ribera del Tajo, donde el rey había de descender de la barca en que había de pasar.

Y luego que el rey salió de la barca, llegaron los Infantes D. Juan y D. Pedro, y le besaron las manos, y el rey los dio la paz y les hizo muy buen recibimiento. Y hecho este recibimiento el rey se fue para el Castillo de Villalba, y con él los Infantes y todos los otros caballeros."

Algo recordaría el rey Juan II de este episodio de su vida cuando años más tarde, en 1441, concedió, a petición de los Procurdores del Reino, al entonces señor de Valdepusa, D. Payo de Ribera, la facultad de fundar un mayorazgo, que se hizo efectivo el 16 de octubre de 1462.

La comarca estaba ya poblada pues, en la citada donación, entraban los vasallos que habitaban con los derechos que pagaban, así como sus propiedades y caballerías, aunque la población era escasa debido entre otras cosas a la peste negra que diez años antes había desvastado la península. Probablemente, al hacerse esta concesión, 26 de mayo de 1365, sólo existía a unas siete leguas de Toledo, el lugar o villa de Malpica amparada más tarde, por el castilloCastillo de Malpica , que su primer señor mandó levantar para tener en él temporalmente su residencia, y por el de Cebolla (Villalba), edificado unos metros más al norte en la orilla opuesta del río. El castillo de Malpica es un palacio fortaleza mudéjar de planta en forma cuadrada con torres macizas en cada esquina. y la torre del homenaje al suroeste también cuadrada. Los lados que no lindan con el río, que fue su defensa acuática, hay un foso construido con contramuros que forman barbacana. Fue edificado de ladrillo y adobe. Al castillo se accede por una pequeña puerta rematada con el escudo de la casa de Ribera. Las ventanas y demás oquedades son de factura mudéjar de arco de herradura apuntado de ladrillo, lo que hace suponer una construcción del siglo XIV, aunque siempre se le ha considerado construido en el siglo X o principios del XI por los árabes junto con el de Villalba y el de Montalbán. El interior del castillo lo constituye un patio cuadrado constituido por tres arcos rebajados de ladrillo de estilo renacentista. Debajo de la torre del homenaje hay una capilla cubierta por bóveda vaída octogonal de pañuelo, recubierta de cerámica mudéjar y el resto encalado. El aspecto que posee en la actualidad es fruto de siglos de reformas hasta el siglo XV en se fijaron las estructuras arquitectónicas que lo componen, pero la estructura actual data de las drásticas reformas del siglo XVII. El castillo de Villaba perteneció a los templarios propietarios también de otros castillos cercanos como los de Montalbán y San Servando en Toledo, posteriormente pasó a ser propiedad de los López de Ayala y luego a los Condes de Deleitosa. Su planta es rectangular, con torres cuadradas en las esquinas, destacando la del homenaje. Tuvo una barbacana y posiblemente foso. Al pie del cerro, aproximadamente por donde está trazada hoy la carretera, pasaba la citada vía Antonina, que unía Toledo con Talavera de la Reina.

El marquesado de Malpica es creado por Felipe III “El Piadoso” el 2 de marzo de 1599 a favor de Don Pedro Barroso de Rivera que era señor de Parla.

Malpica fue cabeza de este estado, durante cerca de dos siglos ejerciendo jurisdicción sobre los dos primeros poblados del señorío y los que se fueron fundando. Uno de los primeros fue el que se llamó, sucesivamente, El Pozuelo y San Martín de Valdepusa que fue poblado por el mariscal Don Payo de Ribera, según un testigo de dicho pueblo - había oído decir a su padre y abuelo que los primeros vecinos que poblaron San Martín fueron cuatro hermanos que vinieron de Bernuy uno de ellos su abuelo y los otros hermanos uno de los cuales se llamaba Ramón García (Bernuy estuvo poblado hasta la segunda mitad del siglo XV; por esta época, una pertinaz sequía y una gran pestilencia obligó a sus vecinos a abandonarlo, trasladándose a los otros pueblos del señorío). Hay otros testigos, que aseguran ser sus antecesores los pobladores de San Martín.

Poblado el lugar de el Pozuelo (más tarde San Martín de Valdepusa) por el mariscal Don Payo de Ribera, no transcurrió mucho tiempo sin que los vecinos de está población le pidiesen aumento de su termino y autorización para rozar montes y transformarlos en tierras de labor, todo lo cual fue conseguido por una escritura que atorgó D. Payo en 1457, y, en virtud de la autorización real conseguida a estos señores por Pedro I.

Esta carta consta de varias disposiciones:

En la primera disposición señala los limites nuevos en los cuales podrían en adelante rozar y roturar terrenos concediendo la propiedad perpetua para ellos y sus herederos sometiéndose a cumplir las siguientes condiciones; Primero la obligación de pagar el canon de reconocimiento acostumbrado, TERRAZGA, que en este lugar era de cada " Doce fanegas una del pan que Dios les diere e cogiere en las deshas tierras “. Segunda: El Señor considera que estas tierras son propias de los vecinos y sus herederos que las labren con lo cual las podrían vender, dar, o cambiar, a otros labradores vecinos que viviesen en el mismo lugar siempre que pagasen dicho tributo.

Años después D. Payo Barroso de Rivera nieto del primer otorgante y heredero de este Señorío, aprobaba este documento el 13 de abril de 1489, al igual que sus antecesores.

Las concesiones hechas en la primitiva Puebla de roturar tierras baldías y de edificar y plantar huertos en lugares de regadío con escasas cargas entonces frecuente debieron conducir una corriente inmigratoria importante de la villa de San Martín y del lugar de Navalmoral, por lo cual el Señor  D. Payo Barroso de Rivera alargó los términos de esta Villa.
En Toledo el 15 de enero de 1526 les concedió este segundo ensanche; en esta carta declaró que todas las tierras que se encuentran en estos limites serán propiedad de San Martín y de Navalmoral debiendo pagar sus moradores "De cada doce fanegas de pan trigo, zebada, abena e zenteno o semillas que corrieredes. Después de pagado el diezmo e premzia, una fanega", este tributo era pagado en las eras y llevado hasta los graneros que el Señor tenía en el pueblo.

Otro núcleo importante de este señorío fue lo que se llamó Navalmoral de Pusa y después, al fusionarse con Navalmoral de Toledo, los Navalmorales.

Un último núcleo de población fue, creado después, se trata de Santa Ana de Bienvenida llamado así por advocación de la Iglesia de Santa Ana y por una ermita más antigua que se dice la Bienvenida; a partir del siglo XVIII se llamó Santa Ana de Pusa. Este núcleo de población se hizo eh lo que antes había sido término de Malpica y San Martín a petición de vecinos de Magán. Los límites fueron señalados por Francisco Villalobos 'y Mateo de Ladiola, alcalde do la fortaleza señorial de Malpica.

Por lo tanto en el primer tercio del siglo XVI los núcleos existentes en el señorío de Valdepusa eran los siguientes: las villas de Malpica y San Martín de Valdepusa, el lugar de Navalmoral de Pusa y la recién creada alquería de Santa Ana de Bienvenida, los pequeños lugares de Bernuy y Querencia estaban por esta época totalmente despoblados y sus edificios arruinados. En 1525 Malpica deja de ser el centro y capital administrativo del Señorío, ejerciéndolo, únicamente, San Martín, de cuya administración dependen la villa de Malpica, el lugar de Navalmoral de Pusa y la Aldea de Santa Ana de Bienvenida. El grano del Terrazgo de pan se lleva al alfolí de San Martín localizado en las trojes de la Casa de los Administradores del feudal. Parece que los labriegos, según una fuente que no se documenta, al residir el Señor en Toledo, habían de llevar el grano a la ciudad.

En las relaciones de Felipe II se dice de nuestro pueblo:

MALPICA: Se la tiene por villa desde tiempo inmemorial, es del señor don Pedro Francisco de Ribera. Para las juntas de los concejos y repartimientos acuden a la villa de San Martín de Valdepusa, porque allí está el alcalde mayor de ambas villas. En lo eclesiástico depende del arciprestazgo de Santa Olalla. Es tierra llana, templada y rasa, no enferma, abundosa de leña en las dehesas de Malpica y Valdepusa, con encinas, fresnos y monte bajo, en ellas se crían ganados y algunos jabalíes, venados y caza menor. El río Cerdena (sic.) se seca en verano, a pesar de que es caudaloso en invierno. El río Pusa es más caudaloso aunque también se seca en verano. Los dichos ríos y sus pesquerías son del feudal. En el río Tajo hay una parada de molino de cuatro ruedas, que valen al año novecientas fanegas de trigo. En este río hay una barca que renta al año 15.000 mrs. Ambos son del feudal. Abunda el agua pero no hay fuentes. En este término se localizan dos dehesas de Malpica y Valdepusa, ambas del feudal, que las arrienda juntas por 8.000 ducados. La cosecha es de cereal. Valen los diezmos como cien cahíces de grano (el cahíz supone doce fanegas). Se crían yeguas, vacas, ovejas y cabras. Hay gran falta de vino y de aceite. Lo traen de Santa Olalla, de Torrijos y de La Mancha. La mayoría de los vecinos son labradores, no hay hidalgos. Son pobres y viven de sus trabajos. Las justicias las nombra el feudal: Un alcalde ordinario, dos regidores, el escribano y el alguacil. Completan el cuadro de mandos el alcalde de la finta Hermandad, un fiel, dos cuadrilleros y un portero, ninguno cobra salario su iglesia es cabeza de beneficio curado y tiene anejas las iglesias de San Martín, Navalmoral (de Pusa), Santa Ana de Bienvenida y de Bemuí; todo el beneficio valdrá 3.000 ducados. En su jurisdicción la ermita de La Magadalena. Se guardan por voto las fiestas de San Juan Ante Portam Latinam por el «apedreo» de las cosechas, la de San Sebastián (tiene cofradía), Cruz de Mayo y San Pedro, que es el titular de su iglesia. Aunque la iglesia Bernuí ha desaparecido conserva la dezmería.

Hasta hace unos años, la riqueza documental de los archivos de San Martín de Pusa y Malpica fue, hasta cierto punto, respetable, pero desgraciadamente, en la actualidad casi todo ello se ha perdido, no así la conservada con todo cariño y esmero en el archivo municipal de la actual Navalmorales.
Durante su primer siglo de existencia, este señorío de Valdepusa continuó perpetuándose en los herederos de Gómez de Toledo, que además de notarios del reino, fueron alcaldes mayores y regidores de la ciudad imperial de Toledo, mariscales de Castilla, etc.
Como consecuencia de entronques matrimoniales no tardó en cambiarse el linaje, pasando éste con el tiempo a los Afán de Ribera por haber casado con Doña Aldonza, hija de don Diego Gómez de Toledo y de su esposa doña Inés de Ayala, con el adelantado Mayor de Andalucía don Perafán de Ribera; de este matrimonio nació don Payo, de quién, por línea materna, descienden los que habían de llevar el título nobiliario de Malpica (marquesado que Felipe III creó por Real Cédula que otorgó en Valencia el 2 de marzo de 1599). Este título lo ostentó por primera vez don Pedro Barroso de Ribera (éste era además el mariscal de Castilla y caballero del hábito de Santiago, fue señor de Malpica, San Martín, Navalmoral de Pusa y Santa Ana y las villas de Parla y Valdepeñas.
Más tarde, esta casa de los marqueses de Malpica (que eran grandes de España de primera clase como duques de Arión) se transformó en rama menor de la gran familia de Medinacelli por el segundo casamiento del décimosegundo duque don Pedro Alcántara Fernández de Córdoba Moncada y la Cerda, con doña Petronila de Alcántara Pimentel (única hija del sexto marqués de Malpica, de Mancera y de Povar, duque de Medina de Rioseco y conde de Gondomar). El ducado de Arión fue creado por Felipe V en 1725. Este título estuvo en otras casas hasta que la duquesa M. Teresa Pacheco lo llevó, por casamiento, en 1781 a los Fernández de Córdoba, actuales poseedores.

Como se ha dicho, Pedro I, en el citado privilegio concedía a sus señores el derecho a poner leyes, Alcaldes, Alguaciles y Escribanos, esto sólo pudo llevarse a cabo en un principio en Malpica, única villa existente en aquella época en el señorío. El concejo de San Martín (cuyos magistrados eran nombrados por los señores) debió constituirse de 1461 a 1486 y al de Navalmoral un poco después, en cuanto al de Santa Ana de Bienvenida a pesar do contar posiblemente con veintidós vecinos, nació completo en la misma fecha en que fue fundado esto lugar (1526).
Durante los años que estos últimos lugares carecieron de autoridades y de jurisdicción locales, dependieron totalmente de las de la villa de Malpica. Desde el punto dé vista de organización judicial, todos estos pueblos caían en el distrito de la Real Cancillería de Granada.
En cuanto a lo eclesiástico la mayoría de los núcleos de población del señorío quedaban incluidos en el arcedianazgo de Talavera, a excepción do la villa de Malpica, que dependía de Santa Olalla, ambos dependientes del arzobispado de Toledo.
En el señorío existían las Ermitas de San Sebastian, la Magdalena, a la que iban en procesión los vecinos de Malpica y la de Nuestra Señora de Bienvenida, la de mayor devoción de esta comarca y titular de una antigua cofradía que celebraba una gran fiesta anual el tercer domingo después de la Pascua de Resurrección. La iglesia parroquial de Malpica se construyó más tarde entre los siglos XVII y XVIII y fue restaurada en el XX.

Lo que sigue, sobre la administración y el gobierno, son extractos del capítulo del libro Anales Toledanos Nº XII de Fernando Jiménez de Gregorio "La población en el señorío de Valdepusa en los siglos XVIII, XIX y XX".

Nuestro pueblo va saliendo del siglo XVII para entrar en la guerra de Sucesión que,en el mejor de los casos, abandona los pueblos a su suerte. Solo cuando esta contienda, de catorce largos  años finaliza con el triunfo de los Borbón, y se inicia la reconstrucción nacional, nuestros lugares se benefician de la paz general, aunque para ellos continua el régimen feudal que no cambia la estructura económica subsistente.
A mediados del siglo XVIII era Bernuy un quinto de la dehesa territorial de Valdepusa, continuaba despoblada, aunque mantiene la iglesia aneja al curado de Malpica, pero ya como ermita, es por tanto un despoblado que pertenece a la jurisdicción de Malpica.
Respecto a los índices de población, la villa de Malpica reduce sus moradores a la mitad, continuando su decadencia iniciada en al siglo XVI.

Estadística población siglo XVI en Valdepusa

(1) Esta columna tabula el número de habitantes, el resto el número de vecinos

Malpica es el núcleo con menor población y se mantiene pues está herida por el paludismo (terciana).

Los núcleos de población son de tipo concentrado. La vida, campesina se reduce a una, casilla o casa-labranza en donde se almacena la paja y guardan los aperos, en ella vive el criado-labriego durante la semana, volviendo el sábado al lugar a mudarse de ropa.

En Malpica, como en los otros núcleos de población pertenecientes a Valdepusa, salvo Navalmoral de Toledo, se pagaba en concepto de impuesto feudal sobre los solares, una gallina por vivienda o su equivalente: cuatro reales.
En esta época ya existían los nombres de las calles: Ancha, Laguna, Dehesilla, del Cura, del Santo, del Real.
La economía es agrícola y ganadera con fuerte predominio rural. Los labradores son colonos de sus quintos (se llama así la parte de quinientas a mil fanegas en que se divide el señorío de Valdepusa).
En Malpica casi todo el vecindario, reducido de por sí en , en aquella época es jornalero, los labradores que arriendan las tierras del señor feudal, son forasteros, vecinos de los pueblos inmediatos.
La estratificación social en Malpica en 1752 era: 1 eclesiástico, 1 cirujano, 1 estanquero, 1 carretero, 1 diezmero, 1 herrero, 30 jornaleros, 3 guardas y 3 pobres. El cirujano es a la vez fiel de hechos, a falta de escribano, los artesanos sólo aparecen por temporadas debido a la falta de trabajo regular. El carretero hace el correo con dos carretas.
El cirujano solía ser sangrador y barbero siendo la sangría el remedio para todos los males. Recibe el cirujano 150 ducados de sueldo ( cada ducado solía ser once reales de cobre) o sea unas 110 a 123 ptas.
Los guardas de servicio del señor feudal tenían 30 ducados más cuarenta fanegas de cebada y dieciocho de trigo. Los jornaleros percibían 3 reales diarios, los días que encuentra trabajo el labrador sale por 5 reales diarios.
El señorío de Valdepusa se mide por fanegas de 500 estadales, sembrando una fanega y una cuartilla en una de marco, de cebada se echan 20 celemines por unidad de tierra. Los suelos puestos de viñas se miden por millares de cepas o sea cada mil ocupan un fanega de marco.El territorio constaba de 33 900 fanegas de marco, divididas: Malpica 1 400, Navalmoral de Pusa 6 000, Navalmoral de Toledo 7 000 y Santa Ana 2 500.
La dehesa de Valdepusa se extiende a lo largo de 10 050 fanegas, repartidas entre los municipios de Malpica y San Martín de Pusa. La dehesa se divide en 18 quintos y medio de 500 fanegas cada uno.
En esta centuria de 1700 a 1800 se advierte alguna actividad industrial, no solo derivada de la agricultura como son los molinos harineros en el Tajo,Pusa y Cedena; también de los materiales de construcción empleados en aquella época, tal como caleras y tejares.
Sobre el Tajo, se ubica una parada: de molinos  harineros, en el sitio de el Corralejo, con tres piedras y un cañal de pesca. Se arrienda en 2100 reales, La industria del material de construcción en nuestro pueblo constaba de de 5 caleras que se arrendaban a 600 reales todas y un tejar también propiedad del señor feudal con 1.50 reales.
También había un lagar de viga que daba 800 reales de utilidad y otros tres de aceite, uno propiedad de una cierta, cofradía que aquí radicaba, que funcionan tres meses y rentas de 3000 reales.

Los impuestos se dividen en:  Obligaciones con la, iglesia  y con el estado, a la primera se le pagan diezmos y primicias; al segundo impuestos de una varia denominación.
El diezmo del montón (se llamaba, montón porque gravaba una de cada diez fanegas de grano. recogido en montones) suponía 100 fanegas de trigo, sesenta de cebada, dos de centeno, diez de algarrobas, dos de alvenja y cuatro de avena.
Los labriegos en general de tierras pobres, se sentían gravados en exceso por los impuestos de toda índole por lo quo se originaba la usura uno de los grandes males ,que padeció el campo español.
En Malpica se carece de bienes rústicos, consistiendo los propios en algunas casas que se arriendan, o sirven para la instalación de la fragua o la panadería.
Los presupuestos municipales son más bien parcos, tal como corresponde a las débiles economías, por ejemplo el fiel de hechos cobraba 500 rs, para la festividad de nuestra Señora dé Bernuy se dan 150 rs.

Los servicios públicos consisten en la taberna, fragua en donde se aguzaban las rejas de los arados palernos, tienda de mercería, reloj.

En casi todos los pueblos de este señorío de Valdepusa hay un maestro de primeras letras que enseña a un no muy numeroso grupo de escolantes, como entonces llamaban a los niños que asisten a la escuela. Grupo solo de niños; las niñas apenas reciben instrucción como no sea la de sus labores. Malpica por esta época carece de maestros.

Según la encuesta de 1781-1782 (Se expide el documento el 19 de enero de 1782) en esta villa sólo hay caminos de herradura. Cuenta con un mesón de tapiería, con algunas rafas de ladrillo, es construcción vieja. Sus cuadras tienen cuarenta y ocho pesebres. Carece de agua y para surtirse ella, han de recurrir a la del Tajo, río confinante con la villa. El mesón es sólo de una planta con dos cuartos pequeños sin cama alguna, ni sillas ni cortinas, uno de ellos tiene una pequeña ventana. Cuenta con troje para cerrar el grano. Vale la fanega de cebada 12 rs., la paja de trigo se vende por cribas (es la paja que cabe en un amero). A1 ganado de labor le ponen dos o tres cribas de paja y medio celemín de cebada. El celemín de cebada vale 18 cuartos. Los vecinos sólo consumen pan de centeno de dos libras, se vende a 6 cuartos de real. La gallina vale 5 rs., una polla 3, el par de huevos 4 cuartos. No hay carnicería, ni se vende carne, ni tocino. No se gasta caza. Renta al año el mesón 100 rs., a veces ha rentado 200. El arriendo se hace por tres años.

Al leer este documento se advierte la miseria más que la pobreza en que vive nuestro pueblo en esa época.

En 1783 la Iglesia de Malpica y la ermita de Bernuy de antiquísima existencia pasa a depender de la parroquia de San Martín, en esta época había en Malpica una cruz procesional de plata, siglo XVIII, regalada por el marqués de Malpica y una custodia blanca y dorada, hecha. en el 1723 durante la mayordomía de Pedro Ruiz Mendiola, de estilo renacimiento.
Vamos a adentrarnos ahora un poco en el aspecto de la población en este siglo XIX.

La vida socio económica sigue sin grandes cambios. En el aspecto administrativo tenernos un hecho interesante: la unión por superior disposición, de los Navalmorales, de Pusa y de Toledo, que pasan a ser un nuevo municipio, con el título de Villa de los Navalmorales (1333.-1835) .
Se suprime el absolutismo del el señorío Valdepusa. La restauración del absolutismo en el año 1814 y después en el 1823 prolonga por unos años el ya decrépito régimen señorial o feudal hasta la desaparición de Fernando VII, en que se instaura un "régimen liberal templado'.
En la guerra de la Independencia 2) 1809 intervienen más bien “pasivamente” sirviendo a los dos bandos en lucha: invasores y patriotas, con grano, paja, ganados y pan.

La población varía poco, en todo el señorío, 281 vecinos en 72 años, particularmente de estos 72 años, los correspondientes al siglo XIX fueron desastrosos; la guerra por la Independencia, las luchas políticas entre los que quieren consolidar el régimen constitucional y los que querían mantener el absolutismo, las guerras carlistas y el cólera morbo, son motivos par justificar el lento crecimiento de la población,
Consultando los censos puede advertirse que la curva ascendente se registra coincidiendo con los primeros años de la restauración, del 1877 al 1887, época. en todo el país de positivo quehacer, de paz y laboriosidad
Malpica del 1827 al 1849 pierde 17 habitantes, recuperándose luego hasta sumar los 1000 al finalizar la centuria.
Aparte de núcleos como este que son cabeza de Ayuntamiento se encuentran algunos caseríos como el de Casa de Vacas con un vecino y cuatro habitantes.

Respecto de la vivienda, es de una sola planta, humilde y encalada de amarillo (creo recordar no fachadas sino algunas  habitaciones interiores encaladas con este color). En 1849 había en Malpica 80 casas frente a 760 que había ya en Navalmorales, a mediados del siglo, 1850, el castillo de Malpica estaba bien conservado y servía de palacio a los marqueses de Malpica.
Tenía entonces nuestro pueblo seis calles anchas y una plaza todo de terrizo, los Navalmorales seis plazas y cinco plazuelas y muchas más calles, en San Martín las calles eran estrechas y tortuosas, mal empedrada, las plazas irregulares y no tan limpias como fuera de desear.
En total tenia nuestro pueblo 153 edificios, de los cuales nueve estaban habitados temporalmente, 19 inhabitados y 16 esparcidos por su término

Panorama económico

Agricultura.

Se producen cereales y ganado lanar, vacuno y mular además de la caza mayor y menor asi como la pesca en los ríos sobre todo en e Tajo.

Industria.

Así como en éste época en Navalmorales de Toledo había 26 batanes en el río Cedena, fábrica de estameñas, algunos picotes de inferior calidad y alfarería, en los restantes pueblos del señorío la actividad industrial es prácticamente nula, en San Martín de Pusa existe una mina de plata en la peña del Cuervo, ya descubierta en la centuria pasada y en Malpica hay dos molinos de aceite y una tahona.

Comercio y comunicaciones

 Salvo en los Navalmorales que hay una carretera de tercer orden, comunicando Navahermosa con Toledo, el resto de las poblaciones carecen de carreteas, estando unidas por caminos y veredas (¿quién no ha oído habar sobre todo a los viejos del camino viejo de San Martín del camino viejo de Villarejo, de la Puebla Nueva, etc.) .
El comercio salvo excepciones que se hacen en carromatos, la mayor parte se realiza a lomos de caballerías, en recuas de mulas o burros.
 En nuestro pueblo se exportaba grano y aceite y se importaban comestibles de todas clases, los Navalmorales cuenta con ocho tiendas de comestibles, telas de algodón, lana, hierro, tres lencerías de telas de hilo y seda y se exportaba trigo, vino y aceite. Esta riqueza estaba muy repartida habiendo apenas el número suficiente de sirviente y jornaleros, gozando de una posición aventajada, sin admitir rarezas y supersticiones que había, en otros pueblos. Se celebra una feria del trece al diez y seis de septiembre con numerosa concurrencia.

En 1830 los Reyes Fernando VII de España y Miguel II de Portugal, firman un tratado, el 8 de abril, para hacer navegable el río Tajo desde Malpica a Lisboa. Ese mismo día se inicia el viaje desde Aranjuez, llegando a Lisboa por el río, a pesar de las dificultades que hubo de vencer para ello. No se hacen más intentos.

Enseñanza.

El censo de 1887 nos facilita datos muy concretos y de positivo interés:

En Malpica, de 829 habitantes, no saben leer 308 varones y 367 hembras, esto es que están alfabetizadas solo 254 personas y muchas de ellas apenas saben otra cosa que maldibujar su firma. El analfabetismo es mayor entre las mujeres que entre los hombres.

A mediados del. siglo XIX, Malpica tiene una escuela municipal3) de niños dotada con 1.100 reales, a la que asisten 15 muchachos. En los Navalmorales se la dota con 2.200 reales, con una matricula de 70 muchachos. Pero hay otra privada costeada con la retribución de los que asisten a ella, también hay otras dos escuelas de niñas, también privadas, en general las escuelas subvencionadas con fondos públicos son únicamente para varones.
A finales de la centuria hay en Malpica dos escuelas una para cada sexo.
El ambiente cultural en estos pueblos de Valdepusa es mínimo, si se exceptúa los Navalmorales, en donde en el 1885 había un buen teatro y un círculo o casino con 96 socios llamado Centro de recreo. En San Martín de Pusa hay un "Casino o Circulo de Instrucción y Recreo".

La Iglesia

Malpica tiene una iglesia dedicada a, San Pedro Apostol. En las afueras hay una ermita dedicada a San Sebastián, otras dos ermitas en el 1849 la titulada de San Martín y la antiquísima y famosa de Bernuy.

Reparto político y judicial.

 En el 1885 el señorío de divide así: A los efectos electorales Malpica pertenece al partido de Talavera, tanto para la elección de diputados a cortes como a los provinciales. Los Navalmorales al partido electoral de Orgaz, para los diputados provinciales al partido del Puente del Arzobispo para los de cortes. San Martín depende de Talavera a ambos efectos y Santa a Orgaz y a Talavera, respectivamente.

En cuanto a la administración de justicia todos nuestros pueblos dependen de la Audiencia Criminal de Talavera de la Reina.

SIGLO XX

El paso al siglo XX no supone, en sus primeros años, un cambio apreciable en la vida de estos antiguos pueblos del Señorío, y por tanto en el nuestro, que sigue, en lo fundamental, en manos del viejo feudalismo en su aspecto socio económico y sometidos al caciquismo político da sus antiguos amos.

Caminan éstos, como muchos otros pueblos de la España mesetaria,  trabajosamente, abriéndose el difícil sendero del diario vivir con permanentes renunciaciones, pegados a, la tierra sin más porvenir que arañar con el arado a el pico en las rojizas barreras que limitan su mezquino horizonte. A pesar de ello, incrementa su población, porque se amplían las áreas de cultivo. Se intensifican las rozas, se plantan olivares; esperanza del labriego de entonces, que ve en el débil plantón la seguridad de su mañana, que convertirá aquel en joven oliva al cabo de quince o veinte años.

Después de la guerra civil las tierras se benefician intensamente con el abono mineral. Inicia su labor el Instituto de Colonización y la maquina hace su tímida aparición en la vieja gleba de los redondos cerros.
Las villas aumentan sensiblemente su población y un aire de relativo bienestar parece envolverlas, pero se siente llegar el movimiento industrial de las grandes ciudades y la industrialización tiró de forma irresistible de la inquieta juventud labriega, que no se resigna a repetir una vez más el ciclo sin esperanza de sus abuelos e inicia la emigración, que se mantiene, cíclicamente hasta nuestros días.

El mayor rendimiento económico de su trabajo en la industria, el aliciente del más elevado nivel de vida, la esperanza de llevar a sus hijos por unos derroteros más seguros poniéndoles en el camino del taller, de la fábrica, de la Universidad, lo que por aquí se califica “trabajar bajo techado”, mantiene este proceso emigratorio que va convirtiendo a España de un país rural en otro urbano, en donde la industria impone su dinámica .

Los lugares del antiguo señorío de Valdepusa, al que pertenecía nuestro pueblo, se despueblan, reduciéndose su vecindario drásticamente, y la mano de obra emigrante es sustituida, por la máquina, ya dueña de los campos. Las tierras rozadas y abonadas que dieron relativamente buenas cosechas, se abandonaron paulatinamente en cambio se intensifica el cultivo de las tierras feraces.

BERNUY: El moderno poblado de este nombre se hace para albergar a los trabajadores de la Vega del tajo, puesta por el instituto de colonización en regadío, este organismo hace el caserío. Se le ha querido dar un cierto arte mudejar combinando la cal con el ladrillo, a través de verdugadas y pilares. En la plaza, el templo, el ayuntamiento y el comercio. En 1966 integran el poblado setenta y un edificios habitados por 60 vecinos que suponían 200 habitantes.

En cuanto a la población, en cifras absolutas se mantienen índices de crecimiento a partir de finales del siglo XIX y a lo largo de las primeras décadas del  veinte.

El movimiento ascendente es normal, sin espectacularismo, pero seguro hasta la decena de 1950. A partir de entonces, se inicia un sensible descenso, que se mantiene en las decenas siguientes:

a) CAUSAS DEL INCREMENTO DELA POBLACION:

1°-.El movimiento de una, sociedad agropecuaria que no altera sus bases económicas y mantiene su bajo nivel de vida.

2º. El aumento del área de cultivo, convirtiendo el monte en olivar y los eriales en tierra de cultivo de cereal.

3°-. Los bajos jornales, de dos y tres pesetas por día que se trabaja, hacen posible que una sociedad enquistada en viejos moldes, sin otra aspiración que vegetar pueda mantenerse con tan bajos salarios, lo que supone una, explotación masiva de la tierra, aún aquellas de bajo rendimiento.

4º- Las parcas necesidades del medio rural, tanto en la alimentación como en el vestido permiten este inmovilismo socieconómico.

5º-.Las difíciles condiciones alimenticias nacidas de la posguerra, origina una alarmante subida de precios en los productos agrícolas; la década de los años cuarenta son los años del estraperlo, que supone un mejor nivel económico en el medio rural .

6º- En la década de los cincuenta culmina este proceso alcista con base en la explotación masiva del olivo por el alto precio del aceite, en esos años cotizado en alza, en el mercado internacional.

b) CAUSAS REGRESIVAS DE LA POBLACIÓN

La década de los cincuenta supone la cresta de ese lento pero mantenido crecimiento; más en la década de los sesenta se advierte un brusco descenso en los principales núcleos de población, proceso que se mantiene en nuestros días, las causas de este movimiento regresivo pueden ser reducidas a una sola: la emigración, primero a Talavera de la Reina; después a Madrid, por último Francia, Alemania, Suiza. Por lo general no vuelven salvo en vacaciones, en donde ocupan sus antiguas casas que no vendieron al emigrar, o las nuevas que adquieren con los beneficios obtenidos.

Descompongamos el proceso en sus causas:

1) Al iniciarse en España la era, industrial, las grandes ciudades actúan como ventosas sobre la débil sociedad rural que agiliza a su población tanto tiempo inmóvil y resignada.
2) Emigran en primer lugar los jornaleros sin base económica  segura, después los pequeños propietarios, que han sido desbancados en sus posiciones económicas al bajar el precio de sus productos y subir los salarios de los obreros que venían ayudándolos en su explotación.

3) Desaparece el señoritismo campesino, incapaz de sostener la explotación de sus fincas con mano ajena, ahora mejor retribuida.

4) Quedan los grandes propietarios, en general ausentes de las villas, la burocracia campesina, los pequeños industriales, comerciantes y transportistas.

5) El maquinismo, cada vez más pujante desplaza la mano de obra, que busca refugio en las zonas industriales de la ciudad.

6) La sensible disminución del censo obrero provoca el alza de los jornales y esto a su vez la clausura, de las empresas agrícolas debilitadas por los bajos precios de los productos del campo y el alto coste de las máquinas.

La población se ha reducido a lo estrictamente necesario, podríamos decir que a una población funcional, en la que apenas se produce el paro inherente a toda actividad agrícola. Esto ha motivado una serie de cambios en la vida rural que la aproximan, en cierto modo, a la vida. urbana.

AMBIENTE URBANO

La plaza, cuya foto en 360º puede verse en la cabecera, es el centro de los caseríos. En esta plaza del ayuntamiento concurren las Ayuntamiento y plaza de malpica de Tajoprincipales calles anchas, rotuladas, abiertas a la llanura. En el ayuntamiento se lee una lapida: "A los excelentísimos Señores Marqueses de Malpica Don Joaquín Fernández de Córdoba y Doña Luz Maiztegui Pérez, por su caridad durante la epidemia gripal de octubre de 1918 . Los vecinos de Malpica agradecidos". Se mezclan en las calles nombres antiguos y geográficos con los nuevos nacidos de la situación política: la fuente, la dehesilla, la nieve, del santo,del cura, real, nueva, del capitán Sánchez Cabezudo, de las escuelas, plaza del Carmen, del Caudillo.

Las viviendas de Malpica son igualitarias tienen una sola planta de ventanas grandes, fachadas sencillas, encaladas,pavimento de ladrillo o terrazo. Muchas de ellas están habitadas por servidores campesinos del duque. En 1966 la vivienda escaseaba, pagándose hasta 400 pesetas mensuales de renta.

Como es tierra de señorío, predomina el latifundio en manos del feudal de turno, de sus descendientes o de los nuevos propietarios nacidos de las desamortizaciones o de otras causas económicas. En Malpica hay cuatro grandes propietarios de más de quinientas hectáreas cada uno, otros tres con más de trescientas y uno con más de cien. El nombre de los latifundios es el siguiente: Los Jarales (del duque de Arión, con 496 hectáreas), Casa de Vacas y Coronillas (de Griñón, con 432), Las Tamujas (de Jesús Morato, con 502), Valdemerinas (de Ignacio Ferrero Pavón, con 330), El Torrejón (de Ignacio Méndez-Vigo Méndez-Vigo, con 415), El Relucido (de Julio Rico Sanz, de 227), El Peladillo (del duque de Montellano, con 139), La Coscoja (de Ángel Sánchez Cabezudo, con 130). Residen en buena parte fuera del término o, en el mejor de los casos, en los pueblos limítrofes. Esta villa carecía de pequeños propietarios. Pero hay colonos del que fue Instituto de Colonización con lotes de dieciséis a veinte hectáreas de secano y cuatro y media de regadío. De ellos tienen un pequeño huerto sesenta y nueve colonos, cincuenta y siete de 0,70 hectáreas y doce de 0,90. Los colonos de secano ascendían en el 1966 a ciento setenta, de regadío a cuarenta y cuatro. Algunos son dueños de treinta hectáreas en adelante. En este término de Malpica el Instituto de Colonización adquirió, por venta directa del duque de Arión, descendiente de la casa señorial del territorio, la finca de Valdepusa, en el 1944. Tiene el latifundio una superficie de cuatro mil quinientas hectáreas y está dividida en diez quintos, a saber: Término, Rincón, Coscoja, Hornaguera Alta, Ochavo, Corral Chico, Bernuí, Vaqueril Bajo y Vaqueril Medio. De los quinto de Bernuí y Hornaguera Alta se transformaron en regadío doscientas cuarenta hectáreas, alimentadas con el agua elevada del Tajo, y en el quinto de Bemuí se construyó un poblado de setenta viviendas, templo, escuelas y talleres artesanos. Ya en 1964, en el quinto Hornaguera Baja, se edificó un grupo de once viviendas, cerca de la villa de Malpica.

Con la caída de la pequeña agricultura de secano y el consiguiente abandono de la tierra, el absentismo de los fines de semana de las grandes ciudades, la utilización masiva del automóvil por la familia capitalina, ha modificado en buena parte el agro comarcal, iniciándose un auge de la caza4), que si bien no se había perdido totalmente como pueblerina costumbre, afecta ahora a una gran masa de población urbana. La política de la Administración se ha venido a sumar a este hecho creando Cotos Nacionales de Caza como organismos dependientes del Estado. Las grandes propiedades y las pequeñas unidades han constituido cotos privados de caza que vienen a modificar esta faceta de la geografia rural y, en este caso, comarcal. Ya en el 1966 venían al término de Malpica más de ciento cincuenta automóviles de Madrid con cazadores aprovechando, al final del verano, el paso de las tórtolas.

En 1950 había tres almazaras con una potencia de 128 HP y de 14 rulos que molturaban 400 000 kg/año de aceituna por término medio. En el 1945 se dedican a la actividad comercial cinco vecinos en Malpica y en el 1959 en Malpica desarrollan actividad comercial diecinueve personas.

En Malpica, el que fue Instituto de Colonización explota dos quintos: uno en tutela y otro en propiedad. Se arrienda por un canon, en 1966, de 150 pesetas por parcela de tres fanegas.

Sociedad y forma de vida:

De una comunidad rural e inmovilista que fue en los primeros decenios del siglo pasado, la mecanización, entra en un cierto dinamismo producido por la emigración, cambios de cultivos, incrementos y agilidad de los transportes y de los medios en general de comunicaciones. Sin duda ha cesado en parte el inmovilismo y el agro evoluciona, aunque sea con lentitud, hacia otras formas de vida más urbanas, de más amplios horizontes, en donde la esperanza alumbra el quehacer labriego. Han cambiado las formas de trabajo, el vestido, la alimentación, la vivienda, las costumbres, todo de manera asombrosa. La última decena del siglo representa un paso de gigante en el medio rural. Se dirá que disminuye la población rural, que la sociedad sale de su arcaísmo y se ordena en serie. En efecto; pero el más alto nivel de vida ha dejado atrás, sin posible reversión, el duro y áspero existir de los primeros decenios. El gas butano ha sustituido a la leña; la televisión y el cine, a los antañones titiriteros; el «bar» a la taberna sórdida en donde el vino era el único bien de consumo; el pescado sustituye en buena parte a la olla de garbanzos y tocino, antigua base del yantar labriego. La fruta va entrando en la dieta campesina, conviviendo con el gazpacho, postre y término de toda comida. El automóvil aproxima a los playazos de los ríos, a la ciudad cercana. Los emigrantes regresan en vacaciones. Son un revulsivo en el medio rural que se deshace de su vieja cáscara y se incorpora a las nuevas costumbres. Los bailes al son del clásico manubrio se hacen ahora con orquestas o conjuntos, en donde no falta la «batería». En los años que preceden a la guerra civil, la sociedad se mantiene en los estratos clásicos: Propietarios, colonos, artesanos y jornaleros. La constante subida de los salarios, nunca a nivel industrial, han motivado la desaparición de la clase media rural. Se han hecho más ricos los antiguos grandes propietarios y el jornalero ha elevado su nivel, mientras el yuntero, aparcero, parejero, pegujarero, piujalero o como quiera llamársele se ha visto obligado a emigrar o a convertirse en asalariado. Antes de la guerra el jornal estaba en 3 pesetas diarias; en 1948-49, los salarios mínimos eran de 11 pesetas, aproximadamente. La comunidad actual se integra por vecinos de edad madura. Sobre todo en el mayoritario estrato campesino los jóvenes, apenas contraen matrimonio, emigran, cuando no lo han hecho antes. Cuando estas generaciones de cuarenta y cinco a cincuenta y cinco años, llegada la edad de su jubilación, cesen en su trabajo, faltará mano de obra especializada para llevar la compleja explotación agrícola. Dentro de la sociedad rural, un poco enquistada en ella, se mantiene con toda la influencia que le da su destacada función el grupo de empleados del Estado, como se les suele llamar a médicos, farmacéuticos, veterinarios, curas, maestros, secretarios de Ayuntamiento, etc. Suelen dar carácter a esta comunidad y a veces cierto aire cultural.

En 1966 había mejorado el plano docente en nuestros pueblos. En MALPICA informan las autoridades que no hay analfabetos, 37 estudiantes de Bachillerato y 3 de Universidad.


Movimientos sindicales:

La propaganda socialista iniciada ya en el último tercio del siglo XIX, por el obrero tipógrafo Pablo IGLESIAS POSSE (1850-1925) dio en Castilla lugar, ya en los comienzos del siglo XX, a un cierto movimiento ideológico originario de los sindicatos afectos a la U.G.T. (Unión General de Trabajadores). Al mismo tiempo la Rerum Novarum de LEÓN XIII (1878-1903), motiva un sindicalismo agrario y católico, que en nuestra provincia se fomentó por los arzobispos de la Diócesis Primada, cardenales AGUIRRE (1909-1913), GUlSASOLA (1914-20). Estos movimientos ideológicos dan ocasión a una serie de agrupaciones o sociedades benéficas, de resistencia o afiliadas a los indicados sindicatos. Así las cosas, en 1904, esta es la situación sindical de tipo socialista: Una Sociedad de Socorros Mutuos en LOS NAVALMORALES y de resistenlcia en SAN MARTÍN DE PUSA.

La mayor parte del término de MALPlCA (7.905 Has.) pertenecen al Duque de Arión, de aquí el ambiente obrerista que se da en la villa. En 1931 se funda una entidad obrera afiliada a la de Toledo con 340 socios.

LOS NAVALMORALES tenía, en 1916, una sociedad agrícola con el servicio de guardería rural y la mencionada Sociedad de Socorros Mutuos. que desaparecería pronto, fundándose el Sindicato Católico Agrícola, disuelto en 1927.

En 1930 figuran las siguientes instituciones: En LOS NAVALMORALES: Una Sociedad de Socorros Mutuos, otra de labradores, una tercera de obreros del campo, una cuarta de propietarios, una quinta de beneficencia. Aparte existe el Ropero de Santa Rita y la Conferencia de San Vicente de Paul. En 1931 se funda "El Porvenir", de tendencia socialista, con 502 atiliados.

En SAN MARTÍN DE PUSA: Una hermandad de socorros para casos de enfermedad. En 1931 se crea "La Restauradora", de tipo agrícola, con 400 afiliados.

SANTA ANA DE PUSA: en 1916 se funda el Sindicato Católico Agrícola, con 35 socios, de ellos 18 son propietarios rústicos; desaparece en 1930. En 1931 aparece la Sociedad Obrera Republicana, con 196 afiliados.

Bibliografía:

Fernando Jiménez de Gregorio, "La población en el señorío de Valdepusa en los siglos XVIII, XIX y XX.

 

A partir de aquí, de lo acontecido puedo dar fe, no es historia sino vivencia, y eso ... ya es otra historia.


Observaciones:

1) En los proyectos y estudios de navegabilidad del río Tajo de los siglos XVII y XVIII no se cita este molino, lo que aunado al tipo de materiales de construcción me hacen pensar que es de construcción bastatante anterior.

2) En este archivo se narra una escueta crónica sobre los escarceos de la reconquista de la fortaleza del castillo a los franceses en la que únicamente se sufrió la baja del tambor "por exceso de entusiasmo". En esta página se muestra y comenta la lista de reclutamiento de 62 vecinos de Malpica por la Junta de Defensa de Toledo para luchar contra la ocupación francesa.

3) Recuerdo que, de parvulito, iba a la escuela en el local en que hoy está el bar del Hogar del Pensionista.

Mi madre me contaba que la escuela estuvo un tiempo en la calle Marqués de Pavar en la casa que después fue del tío Pirrán y la tía Josefa, las amplias ventanas del aula, modernizadas en aspecto y estructura, se conservan en la actualidad.

Las primeras escuelas, el ala a la izquierda de la entrada, se terminaron de construir en el año 1840 (año en que se edificó también el actual edificio del Ayuntamiento), estaba circundada por una cerca de madera, en su interior estaba el Rollo de Justicia (¿picota o humilladero?) municipal y posiblemente (se encontraron algunas sepulturas y restos humanos en las excavaciones para los cimientos de la tercera fase) un rústico cementerio (me inclino a pensar que posiblemente eran los restos de los ajusticiados, que se les enterrase “in situ”) , en la segunda fase, que se terminó de construir en 1947 y no se inauguró hasta el 49, se colocó la arcada y bóveda que soporta el depósito elevado del agua y su torreón, el ala frente a la puerta y el cercado de obra y en la tercera y última fase se añadieron otras dos aulas a continuación de las de la segunda fase hacía al antiguo campo de fútbol y se amplió el patio de las escuelas. (Información obtenida de varias conversaciones con Luis del Pozo)

4) Hasta bien entrado el siglo XX la caza era una actividad reservada a la nobleza y las grandes fortunas. En esta página enlazo a sendas crónicas de los periódicos "La Correspondencia de España" y ABC sobre una cacería regia de 1907 en Malpica de Tajo.

5) En la introducción del escrito que otorga el privilegio a D. Diego Gómez se aducen tres motivos: por los muchos y buenos servicios que la familia de D. Diego hizo a la de D. Pedro, por los muchos servicios que en su crianza presto Dª Teresa Bázquez, aya del rey y abuela de D. Diego y por los servicios prestados por D. Diego a su padre el rey Alfonso IV y a él mismo Pedro I.

6) En esta página expongo un árbol genealógico del linaje de D. Fernán y D. Diego Gómez de Toledo así como algunos datos del contexto histórico de su familia.