Costumbres y tradiciones populares de Malpica de Tajo

 

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Costumbres y tradiciones populares de Malpica de Tajo

Introducción

Antes de exponer la relación de costumbres y tradiciones populares de las que soy conocedor, lista probablemente parcial, incompleta y con inexactitudes, (solicito, pues, la colaboración de los vecinos y vecinas para rellenar lagunas y subsanar y enmendar errores) me es menester aventurar algunas anotaciones, cuestiones y comentarios.

Acudimos primero a la fuente (DLE) para establecer el marco del asunto de qué vamos a tratar, pues algunos y algunas consideran una tradición "llevar mascarilla" o prácticas y comportamientos cuyo hábito data de hace un lustro.

Costumbre

Del lat. {cosuetumen}, por {consuetūdo, -ĭnis}.

  1. f. Manera habitual de actuar o comportarse.
  2. f. Costumbre o práctica tradicional de una colectividad o de un lugar.
  3. f. desus. Menstruación o regla de las mujeres.

Tradición

Del lat. {traditio, -ōnis}.

  1. f. Transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación.
  2. f. Noticia de un hecho antiguo transmitida por tradición.
  3. f. Doctrina, costumbre, etc., conservada en un pueblo por transmisión de padres a hijos.
  4. f. En varias religiones, cada una de las enseñanzas o doctrinas transmitidas oralmente o por escrito desde los tiempos antiguos, o el conjunto de ellas.
  5. f. Conjunto de rasgos propios de unos géneros o unas formas literarias o artísticas que han perdurado a lo largo de los años. La tradición del bodegón en la pintura española.
  6. f. Elaboración literaria de narraciones orales, fiestas o costumbres propias de un pueblo. Las tradiciones peruanas de Ricardo Palma.
  7. f. Der. Entrega a alguien de algo. Tradición de una cosa vendida.
  8. f. Ecd. Conjunto de los textos, conservados o no, que a lo largo del tiempo han transmitido una determinada obra. La tradición del Libro de buen amor está formada por pocos manuscritos.

Uso aquí el vocablo costumbre de acuerdo a las acepciones 1 y 2 y el vocablo tradición según las acepciones 1, 2 y 3 1) y las que cito más adelante, de unas y otras, se refieren a las costumbres y tradiciones sociales o populares festivas o de celebración, que son las que pueden suscitar algún interés colectivo (y cumplen con la que debe ser su función principal, la convivencia, solidaridad, establecer lazos de vecindad y el aunar voluntades entre vecinos), ya que las costumbres personales o grupales, por muy seductoras y atractivas que puedan ser, pertenecen al ámbito, y son de utilidad, particular y/o privada.

¿Cuándo se convierte en una tradición una costumbre o hábito colectivo? Pregunta de difícil, variada y complicada respuesta. Depende de los intereses y el poder social de quienes las promueven. He visto publicadas (en internet, la prensa, tv o los programas de las fiestas locales) junto a tradiciones centenarias y cuadragenarias otras "tradiciones" quinceañeras e incluso de un par de años atrás. Para mí, los hábitos se convierten en tradicionales cuando se transmiten a, y constituyen una costumbre para, al menos la generación siguiente a aquella que la hizo habitual, la adoptó y la adaptó a su idiosincrasia, es decir adquiere raigambre.

¿Cómo aparecen las tradiciones populares? Las tradiciones rara vez surgen por "generación espontánea" y, salvo las "modernas" (Tomatina, La Batalla del vino, El Descenso del Sella, el Día del Jamón, etc.), tienen sus orígenes en celebraciones paganas relacionadas con los ciclos naturales, como acción de gracias o para solicitar algún favor o acogerse a la protección de las divinidades y, por término general, fueron reinstauradas después de la Reconquista de las tierras españolas por los cristianos. A medida que se iban reconquistando poblaciones, se recuperaban en ellas las tradiciones perdidas con la conquista musulmana, por otro lado en las nuevas tierras, que se reconquistaban a los árabes, los monarcas castellanos se encontraban con extensos territorios abandonados por los árabes, que era necesario colonizar, tanto por motivos estratégicos y políticos como económicos, pues convenía consolidar las posiciones ocupadas y sacar el máximo rendimiento de la tierra, así que otorgaban "cartas puebla" a campesinos que preferían marcharse a vivir, en mejores condiciones, a lugares desconocidos. La eventualidad de adquirir tierra en propiedad y de mejorar su condición social, al no vivir en dependencia de nadie, colaboraban a ello. O eran los Señores los que establecían nuevos poblados en los Señoríos que el monarca les había asignado (como ocurrió en nuestra zona). Esos nuevos pobladores también llevaban consigo sus costumbres y tradiciones o adoptaban las de otros sitios que conocían o habían oído hablar. Por esto se repiten costumbres y tradiciones parecidas por toda la geografía nacional. Unas perduran en el tiempo y se fortalecen hasta formar parte de la idiosincrasia y el acervo cultural de las poblaciones y otras se debilitan, desaparecen y se olvidan.

¿Las tradiciones permanecen estáticas, o cambian en el tiempo y el espacio geográfico? Aunque para algunos tradición es sinónimo y paradigma de inmovilismo, las costumbres y tradiciones se modifican a lo largo del tiempo (hasta bien mozo no existía "la costumbre de subir la vela al santo", se popularizo hace, relativamente, pocos años; hace cuarenta años todas las personas que se vestían de morrache éramos hombres que pululábamos alrededor de las mujeres amagándolas porra en ristre; el desfile de carrozas en la festividad de Ntr. Sra. de las Nieves es también un préstamo reciente, mis quintos y yo "corrimos las cintas" y los quintos de ahora "corren los gallos", por citar algunos ejemplos cercanos), sus ritos cambian de un lugar a otro, algunas desaparecen y otras, que se habían perdido, se rehabilitan y recuperan.

Costumbres y tradiciones populares

El guarro Antón

El primer guarro Antón lo "echo" o soltó una hermana de la madre de Paulina. El cerdito deambulaba suelto por las calles del pueblo durante todo el año, se alimentaba de (y cebaba con) la hierba, el grano y los desperdicios que encontraba o el alimento que la magnanimidad de los vecinos le proporcionaba. El 17 de enero día de San Antón (patrón de los animales), en vísperas de nuestra fiesta mayor de San Sebastián, en el ayuntamiento se realizaba la rifa o sorteo del marrano ya cebado y el agraciado tenía la obligación de "echar el guarro Antón" del año siguiente, aunque algunos años se daba la circunstancia de que algún vecino (en cumplimiento de una promesa, por generosidad o simplemente por darse ínfulas de persona principal) donaba al pueblo un cerdo pequeño y hubo años en que el "guarro Antón" lo componía una piara de cuatro o cinco cerditos que causaban daños y estragos en las eras o siembras de los sitios en donde se arregostaban.

En ese día el párroco oficiaba la bendición de un desfile de caballerías, uncidas unas, enjaezadas otras y algunos engalanados representantes de los animales domésticos de entonces (cerdos, ovejas, cabras, perros, gallinas,...) en las afueras del pueblo o a las puertas de la iglesia.

El guarro Anton

Como he citado más arriba esta tradición desapareció hace años, con la paulatina e inexorable disminución de los animales domésticos, fundamentalmente a consecuencia de la mecanización del campo, pero yo la he vivido y creo recordar que el último cura que la celebró fue D. Alberto.

El "ganado de la vez" en Malpica

En muchos de los hogares del pueblo se tenían algunas cabras y/o ovejas para disponer de leche y carne "para el gasto". No sé a quién, ni cómo pero sí sé cuándo, por mi abuelo, que fue "después de la guerra", se le ocurrió la feliz idea de reunir el ganado de todos los vecinos en un rebaño y pagar a un par de pastores que se encargasen de sacarlo a pastorear por los posíos y rastrojos del término de Malpica, así nació "el ganado de la vez". Por la mañana temprano, antes de ir a la escuela, los críos conducíamos el par de cabras u ovejas hasta el Corral Concejo (que era el corral que el ayuntamiento había cercado para reunir el rebaño comunal y que estaba en la actual casa de Marisa) y lo recogíamos al caer la tarde para traerlo a casa, hasta que el ganado se aprendía el camino (en un par de días o una semana como máximo) e iba y venía solo al/del Corral Concejo (supongo que se llamaría así porque lo mando construir el Concejo municipal), los dueños únicamente habían de preocuparse de abrir o cerrar el sitio en que encerraban el ganado. Los "pastores de la vez" (duleros) que recuerdo eran el tío "Piquillo" y el tío "Gato" (que era famoso entre la chiquillería de entonces por sus expresiones y exabruptos como la píldora del "¡Cabras!, ¡Cabras!, ¿"cabras" comío?, ¡que tanto cagas!) y después el tío Paco, que creo recordar que fue el último pastor del "ganado de la vez" pero tengo oído que antes estuvo el tío Felipe "Correo" y el tío "Jotita", Claro Escalonilla (de mozo) realizando esa profesión cuyo personaje de ficción más famoso tal vez sea Pedro el amigo de Heidi. Tengo entendido que esa función de pastoreo comunal se realizó un tiempo con los cerdos, formando una piara comunal a cargo de un pastor de cerdos.

Mario Juárez pastoreando

Ambos animales ya han desaparecido de los hogares pero tal vez fuese una buena idea y posiblemente un buen negocio, y así lo han entendido en otros lares, un lugar en donde llevar los, cada vez más abundantes, perros y perras del pueblo de Malpica para su vigilancia, cuidado, alimentación y paseo.

San Sebastián y los morraches

Hace ya algunos años escribí en esta página, de la que "pululan por la web versiones más o menos fieles", cuanto he podido averiguar y saber sobre esta fiesta, sus costumbres y ritos. Es la tradición más importante de nuestro acervo cultural, la más sentida y querida por nosotros los malpiqueños y uno de los principales elementos integrantes de nuestra idiosincrasia. En San Martín de Pusa y Carmena se ha perdido pero se conserva en Montesclaros, Santa Ana de Pusa y San Pablo de los Montes (como vísperas de la principal de San Pablo), por citar algunos pueblos cercanos, de los muchos en que se mantiene la tradición.

San Sebastián saliendo de su ermita
Carnaval (Carnestolendas)

Malpica no tiene una dilatada tradición carnavalera; prohibida durante la dictadura del franquismo2) solo algunas personas, procedentes de otros municipios con esta costumbre, solían disfrazarse y desfilar más o menos públicamente, pero con el advenimiento de la democracia el carnaval ha ido (tímidamente pues aún no se le presta el apoyo incondicional que merece y necesita) ganando popularidad y aumentando en participación sobre todo gracias a los concursos organizados desde el ayuntamiento y el colegio público. Sí se mantuvo durante el carnaval en el período de la dictadura la "Carrera de Cintas" y el colofón con el "Entierro de la sardina" (quintos y chavales de manera más o menos oficiosa) el miércoles de ceniza.

Carnaval

Esta celebración de origen pagano (Grecia, Egipto y Roma) estaba asociada a fenómenos espirituales, astronómicos y a ciclos naturales y se manifestaba a través de expresiones festivas (donde ricos y pobres se mezclaban e igualaban, por unos días, al no distinguirse bajo el disfraz) como la danza, los cánticos, la sátira, las máscaras y el jolgorio. Este desenfreno, baile y diversión no fue bien visto por la Iglesia, que consideraba el carnaval demasiado «permisivo a las emociones, placeres y deseos de la gente» y que representaba el desorden, lo prohibido, pero al ver que era imposible impedir el Carnaval, acabó adoptando oficialmente la fiesta, en 590 d. C., pasándolo oficialmente a acoplarlo en su calendario y pulirlo y revestirlo de sus interpretaciones y liturgias.

Carrera de cintas/gallos

El último o penúltimo domingo de carnaval, después de convocar a los asistentes mediante el lanzamiento de algunos cohetes que anuncian el comienzo del acto, de dos postes, plantados en sendos hoyos cubierto de tierra prensada, se tiende una cuerda (soga o maroma) cuya altura puede regularse, tensándola más o menos, para que pueda alcanzar distintas alturas y les sea posible pasar debajo de ella a los mozos y mozas participantes, que en el año en curso cumplen los 19 años, (integrantes de la quinta) y sus cabalgaduras (enjaezadas con mantas de colores delante y detrás de la silla de montar) y ataviados con botas y pantalón de montar, camisa de volantes bajo el chaleco montero, pañuelo blanco bordado (por la madre o novia) al cuello y coronado con un sombrero tipo cordobés. De dicha cuerda, alguno de los familiares de los quintos,3) cuelga los gallos (vivos antiguamente y muertos en la actualidad) cabeza abajo atados por las patas.

Carnaval

La actividad consiste en desprender o arrancar, tirando fuerte con las manos (se acostumbra a bordar un pañuelo de mano para ayudarse a tal menester pero como constituye uno de los recuerdos de la celebración, suele no usarse y utilizar en su lugar otro corriente, de respeto) la cabeza del gallo pasando por debajo montado sobre un caballo (yegua, mula o burro, que de todo ha habido) al galope, o en franca carrera los más osados y/o duchos. Anteriormente se ha realizado una "pasada de prueba", para constatar la altura adecuada del quinto de turno y, en ocasiones se tensa y destensa la cuerda para que su balanceo constituya una dificultad añadida. Cuando el quinto4) consigue decapitar el gallo, muestra, ufano, la cabeza del gallo con el brazo en alto, a modo de trofeo, y es aclamado y vitoreado por el público asistente, después se cuelga el gallo del siguiente quinto y así, de manera individual (en ocasiones por parejas), van desfilando bajo la maroma todos los quintos de ese año hasta que todos los participantes logran la decapitación del animal, que, antiguamente, regaba la tierra con su sangre. En épocas menos civilizadas se daba cierta competencia entre los mozos para ver quién era el que conseguía decapitar al gallo y quién descabezaba más gallos, hoy en día cada quinto usa los turnos que necesita, según su fuerza, habilidad o suerte, para conseguir arrancar su trofeo.

Antes se realizaba una comida comunitaria, con todos los gallos utilizados, asados o guisados, en la casa de alguno de los quinto, ahora solo algunas familias cocinan de manera privada, un sabroso guiso con sus gallos.

Carnaval
Carnaval

Como actualmente no suele haber muchos caballos disponibles y los quintos no acostumbran a tener mucha práctica y pericia en montar y dominar una caballo al galope, la mayoría de los quintos, suelen pasar, para arrancar la cabeza al gallo, por debajo de la maroma (paradigma de los tiempo que corren) montados en un remolque tirado por un tractor.

Carnaval
Carnaval

Después de terminar de decapitar los gallos es costumbre, relativamente moderna, que los quintos del año siguiente (que cumplen 18 años de edad en el año en curso, "salen cantando"), que acceden al paraje, uniformados con su pintarrajeado mono azul, entre cánticos, petardos, cohetes y "bombazos", se afanen en y pugnen por sacar de sus emplazamientos los postes, mientras los asistentes les jalean y se lanza algún que otro cohete o petardo que intenta proporcionar un adicional ambiente festivo al acto.

Carnaval

Finalizado el acto los quintos recorren las calles del pueblo regalando naranjas, que lanzan desde sus "cabalgaduras", a cuantos vecinos de la localidad encuentran en su recorrido.

Los "quintillos", los que "salen cantando", han tomado recientemente por costumbre (probablemente importada de otros lugares en que ya se practicaba) apostarse (hasta el miércoles de ceniza) en la entrada al puente viejo a la entrada/salida del pueblo y parar los vehículos que entran o salen de Malpica pidiendo la voluntad a cambio de un trago de vino "peleón". El capital recaudado suele invertirse en comidas o cenas de celebración o se reparte para sufragar el gasto de los cohetes con que celebrarán, el domingo de Resurrección, la Resurrección de Cristo.

Hubo una época, durante la dictadura franquista, en que estuvo prohibido utilizar los gallos5) en la carrera y se sustituyeron por cintas, el ritual de la carrera de cintas a caballo (procedente de, e inspirado en, los torneos y justas del medievo) era el mismo pero con la diferencia de que en lugar de colgar gallos, se colgaban cintas; las madres o novias de los quintos enrollaban cintas de seda de colores (adornadas con el nombre en letras doradas) en cuyo final se cosía un aro, anilla u argolla de unos 4 cm de diámetro. Los participantes tenían que pasar un punzón o pica de madera o hueso (de unos 20 cm) por la anilla, al pasar con el caballo al galope o la carrera por debajo, y, al tirar, romper el pespunte que sujetaba el extremo de la cinta, desenrollarla y mostrarla, como pendón al aire, a la vitoreante concurrencia de los asistentes al acto.

Entierro de la sardina

Esta tradición de origen pagano (desaparecida, pero no olvidada) que se celebraba el miércoles de ceniza6), señalaba el final del Carnaval y el comienzo de la Cuaresma. En nuestro pueblo el rito consistía en una mezcla entre la parodia de un entierro (el del Carnaval que finaliza) y un desfile carnavalesco.

Un par de quintos representaban y simulaban ser los padres del difunto, él con traje, zapatos y chistera negros y el que se disfrazaba de mujer (creo que las féminas no llegaron a tiempo de incorporarse a la ceremonia antes de su desaparición) con un vestido negro de volantes, un gran culo postizo, una extravagante pamela, guantes y medias de seda negros, desfilaban por las calles fingiendo duelo que, en compañía de un séquito formado por el resto de los quintos también trajeados, todos de riguroso luto y con su bota de vino al hombro, constituían el cortejo fúnebre, alternando los simulados lloros y los gritos desgarradores con canciones de quintos u otras populares de la época, bailando y danzando al ritmo de las panderetas. Uno de los integrantes del cortejo fúnebre solía portar un agujereado bote metálico grande, con un alambre atado a modo de asa, cargado con ascuas de picón o carbón en el que añadía, de vez en cuando, azufre, carbón en polvo y una sardina para producir una pestilente humareda que parodiaba al incensario o pebetero de las iglesias, otro portaba una bolsa o recipiente con las malolientes sardinas saladas y en las quintas más osadas el cortejo se completaba con otro de los quintos disfrazado de cura con su negra sotana.

Entierro de la sardina- Goya

Este festivo cortejo fúnebre era seguido por la chiquillada del pueblo y cuantos vecinos y vecinas deseaban ser partícipes del jolgorio en su errático deambular por las calles más principales del pueblo. En determinados sitios principales, el cortejo fúnebre se detenía, se practicaba un hoyo en la tierra y el falso sacerdote oficiaba una parodia del entierro de la sardina (en ocasiones en una caja o lata rectangular a modo de féretro) entre fuertes y desconsolados lloros y desgarradores gritos de fingida pena, terminado el cual se abandonaba el lugar entre danzas y cánticos al toque de la pandereta para continuar su periplo y dirigirse al sitio del siguiente enterramiento.

Como es frecuente y normal, no existe unanimidad de opiniones entre los autores que intenta esclarecer los inciertos orígenes de esta tradición que comenzó a hacerse popular a partir del siglo XVIII. Según una leyenda popular, su origen se debe a un cargamento de sardinas en mal estado que llegó a los mercados de Madrid durante el reinado de Carlos III. Era tal el hedor que desprendían que el rey, temiendo por la salud de la población, ordenó el enterramiento de todas las sardinas podridas en la ribera del Río Manzanares. Convencidos por esta teoría, hoy día la Cofradía del Entierro de la Sardina en Madrid finaliza su cortejo en La Fuente de los Pajaritos en la Casa del Campo, ya que se dice que fue allí donde quedaron enterradas las sardinas. Otros autores, en cambio, relacionan la fiesta con Jerónimo Grimaldi, uno de los últimos ministros del Carlos III que era apodado “el sardina” por su extrema delgadez y su atildada figura que lucía un tisú plateado. Cuando Grimaldi abandonó Madrid, en fechas cercanas a las Cuaresma, los madrileños decidieron despedirle con una gran mascarada en que se le parodiaba con una sardina. Algunos historiadores opinan que el origen de la sardina era una loncha de tocino a la que llamaban "sardina" y enterrarla significaba que comenzaba el tiempo de Cuaresma en el que estaba prohibido comer carne. Otros apuntan que la sardina enterrada simbolizaba el ayuno y que escogieron este pescado porque era lo que se acostumbraba a tomar a media mañana.

La Cuaresma
La Curesma

El miércoles de ceniza es el primero de los 40 días de la Cuaresma y el rito consiste en la imposición sobre la frente de los feligreses que asisten a la misa de la ceniza procedente de la quema de los ramos bendecidos el Domingo de ramos del año anterior que nos recuerda que “polvo eres y en polvo te convertirás”, por lo que nos hemos de preparar con oración y penitencia para poder, en su momento, alcanzar la vida eterna.

Miércoles de ceniza

Todos los viernes de la Cuaresma se reza, antes de la Misa, el Vía Crucis. Cada semana se encarga de dirigir el rezo una hermandad distinta así como los niños de la catequesis de la localidad, con este rezo, de 14 estaciones, recordamos y acompañamos a Jesús desde que fue condenado a muerte hasta que fue puesto en el sepulcro, meditando cada una de ellas y revisando a la vez nuestra vida.

Escuela francesa de mediados del siglo XIX. “Via Crucis”.

Cinco días antes del primer viernes del mes de Marzo se celebra el rezo del quinario con el que nos preparamos para la celebración del Besapiés de Jesús Nazareno, celebración, que organizada por la Hermandad del Nazareno y presidida por dicha imagen de nuestra localidad en la que es venerada y saludada por todos los asistentes inclinándose a besarle los pies. En este día también renuevan los hermanos de dicha hermandad el juramento de reglas y se impone a los nuevos hermanos la medalla de la Hermandad.

El sábado anterior al Viernes de Dolores se celebra el Besamanos de la Virgen de los Dolores, para este día la imagen de la Virgen de los Dolores es bajada de su altar, siendo velada durante todo el día por hermanas voluntarias, hasta la hora de la celebración de la Misa, para que todo el que quiera pueda estar un rato junto a Ella; al finalizar la ceremonia, presidida por esta imagen y acompañada por los miembro s de la hermandad entre otros, todos los asistentes pasan saludando a Virgen con un beso en la mano en señal de cariño y veneración. Desde este día hasta el viernes anterior a Semana Santa se celebra el rezo del septenario de la Virgen en la misa diaria.

En la semana anterior a la Semana Santa después de la misa se hace una celebración comunitaria de la penitencia que comienza con una pequeña meditación que ayuda a hacer examen de conciencia a los asistentes que luego podrán confesar con alguno de los varios sacerdotes que están ese día en la parroquia.

El Viernes de Dolores, viernes anterior a la Semana Santa, después del Viacrucis preparado ese día por la hermandad de la Virgen, se celebra la misa en honor a nuestra Señora de los Dolores en la que los hermanos asistentes renuevan el juramento de reglas y a los nuevos hermanos se les impone la medalla de la hermandad. Al finalizar la celebración se procede a acompañar en procesión a la Imagen de Nuestra Señora, custodiada por los hermanos penitentes, por las calles de nuestro pueblo.

La virgen de los Dolores

Semana Santa

Comienza la Semana Santa con el Domingo de Ramos con el que se conmemora la entrada de Jesucristo en Jerusalén y se bendicen los ramos de olivo que los feligreses portarán en la procesión y algunos colgarán después de la reja de alguna de las ventanas de la casa.

El miércoles santo una vez finalizada la celebración de la Eucaristía se celebra el último viacrucis comunitario, esta vez se reza por las calles del pueblo, saliendo de la Iglesia y terminando en la ermita de San Sebastián, que finaliza con un rezo por todos los difuntos de nuestro pueblo.

El Jueves Santo, a media tarde, se celebran los oficios propios de este día en que se recuerda especialmente la Ultima Cena del Señor y sobre todo la institución de la Eucaristía, la del Orden Sacerdotal y el mandamiento del Señor Jesús sobre la caridad fraterna; un momento importante de la ceremonia es el lavatorio de los pies en el que el sacerdote, al igual que hizo Jesús, lava los pies a doce hombres, normalmente hermanos de la Hermandad del Santísimo Sacramento, momento en que se resalta la importancia tan grande que tiene el servicio al prójimo. Terminada la oración después de la comunión, comienza la procesión, presidida por la cruz en medio de cirios e incienso, en la que se lleva el Santísimo Sacramento por la iglesia hacia el lugar de la reserva situado en un lateral de la Iglesia en el que se ha preparado, cuidadosamente adornado con flores, cirios, una mesa con Pan y uvas, un sagrario en el centro en el que se reservarán las formas consagradas para poder consumirlas el viernes, ya que desde este momento hasta la misa de resurrección del Sábado Santo no se podrá celebrar ninguna consagración recordando los días en que Jesús estaba muerto. Para terminar se hace entrega a los “apóstoles” de un pan bendecido en agradecimiento por su colaboración y se retirará el párroco sin pronunciar bendición ni despedida alguna. Desde este momento y hasta los oficios del Viernes, el Sagrario en que se han reservado las formas estará acompañado por los hermanos de la Hermandad del Santísimo Sacramento y por todos aquellos que deseen pasar un rato de oración junto al Señor. También se procede a tapar la cruz que hay en el retablo del altar con un paño oscuro y a desvestir la mesa del altar dejando la piedra solamente en señal de luto por la muerte del Señor.

Por la noche se sale en procesión acompañando las imágenes del Huerto de los olivos, Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores que, escoltados por sus penitentes, van acompañados por la banda de música local y por todos los fieles asistentes. A las 12 de la noche el párroco dirige el Sermón de las siete Palabras delante del sagrario en que se medita sobre las siete últimas frases que Jesús dijo en la Cruz, entresacadas de las narraciones de la Pasión contenidas en los Evangelios, que son:

1. «Padre: Perdónalos porque no saben lo que hacen», (Lucas 23, 24)

2. «Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso», (Lucas 23,43)

3. «Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre», (Juan 19, 26-27)

4. «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», (Marcos 15, 34)

5. «¡Tengo sed!», (Juan 19, 28)

6. «Todo está consumado», (Juan 19, 30)

7. «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu», (Lucas 23, 46)

El viernes Santo, día de penitencia obligatorio para toda la Iglesia y por tanto de abstinencia y ayuno, a media tarde, tiene lugar una celebración litúrgica de la Muerte del Señor, celebración de la Palabra que concluye con la adoración de la Cruz, venerándola con un beso personal de todos los asistentes y a continuación con la comunión eucarística.

Es una celebración sencilla, sobria, centrada en la muerte del Señor Jesús que se puede dividir en cinco partes:

a. La Entrada: No hay canto de entrada. Sale el sacerdote con vestidos de color rojo porque celebramos la muerte martirial de Cristo y después de hacer la reverencia al altar, se postra en el suelo, lo que significa tanto la humillación del hombre terreno, cuanto la tristeza y el dolor de la Iglesia. Los demás se arrodillan y oran todos en silencio por unos instantes.

b. Liturgia de la Palabra: Las lecturas de este día son leídas por entero. En el evangelio, la lectura de la Pasión según San Juan, el único apóstol que estuvo al pie de la Cruz con Santa María y las santas mujeres, es leída por varios lectores.

c. La Oración Universal: La de este día es la más solemne y clásica, se ruega por las diversas categorías de personas, con la confianza puesta en el Señor que muere en la Cruz, que es nuestro Mediador y nuestro Sumo y Eterno Sacerdote, pedimos al Padre la salvación para todo el mundo, por la Iglesia, por los creyentes o no creyentes, por los gobernantes y por los que sufren de alguna manera.

d. La Adoración de la Cruz: En la adoración de la Cruz, cada uno de los asistentes se acercará a la Cruz para adorarla, la adoración personal de la Cruz es un elemento muy importante de esta celebración.

e. La Comunión del Viernes Santo: El Viernes Santo no celebramos la Eucaristía, se consumen las Hostias necesarias para la comunión del Viernes consagradas el Jueves Santo. De ahí que la celebración de este día se llame "misa de presantificados", porque se comulga con un Pan Eucarístico consagrado antes, el sacerdote va a recoger el Santísimo Sacramento de la reserva y mientras tanto revisten el altar con el mantel, los cirios, el corporal y el Misal se reza el Padre Nuestro, terminada la distribución de la comunión, el copón se lleva nuevamente a su reserva. Por la noche al igual que el jueves se sale en procesión acompañando a Jesús crucificado, el Sepulcro y a la Virgen de los Dolores, que escoltados por sus penitentes, van acompañados por la banda de música local y por todos los fieles asistentes, esta procesión es conocida como la del silencio por la actitud de recogimiento y oración de los asistentes recordando que Jesús está muerto.

El Sábado Santo los fieles permanecemos junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte y esperando en oración y ayuno su resurrección, es día de silencio, pero como los sábados son días especialmente dedicados a María, en este especialmente tenemos presente a María y la acompañamos en la mañana, a las 12, la hora del Ángelus, con el rezo del Vía Matris, en el que al igual que en el viacrucis recorremos el camino del calvario acompañando a Jesús hoy lo hacemos acompañando a María y meditando en presencia de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores los siete dolores de María. Por la noche se celebra la Vigilia Pascual que es la celebración cristiana más importante, ya que se conmemora la Resurrección de Jesucristo y nos recuerda que el cristiano que muere en Cristo también resucitará al fin de los tiempos. La celebración comienza en la puerta de la Iglesia en la que hay una pequeña lumbre en la que tendrá lugar el rito de la Bendición del Cirio Pascual que será encendido por el sacerdote, tras lo cual todos los asistentes, a los que anteriormente se les ha dado una pequeña vela entran en la Iglesia, que no tiene ninguna luz encendida, y según pasa el sacerdote con el Cirio Pascual van encendiendo de éste cada una de las velas hasta que, encendidas todas, se llega al altar y entonces se encienden las luces de la Iglesia. A continuación comienza el Pregón Pascual. En él se relata brevemente la historia de la salvación desde la creación, la prueba y caída de Adán, la espera y liberación del pueblo de Israel, hasta la entrega de Jesucristo, quien murió por nuestros pecados y nos lleva a la salvación. Antes de empezar la lectura de San Pablo, una vez leídas las del Antiguo Testamento, se entona el GLORIA, momento en el que suenan las campanas insistentemente acompañadas normalmente con el sonido de los fuegos artificiales que nos indican que Jesús ha resucitado , tras lo cual se terminarán las lecturas y se continuará con el Evangelio y la Homilía. La siguiente parte a resaltar es la Liturgia Bautismal con la bendición del agua y la renovación de las promesas bautismales continuando la celebración vivida con alegría. Al terminar la celebración los asistentes tienen un pequeño encuentro festivo para poder felicitarse y alegrarse todos juntos porque Dios ha cumplido su promesa y nos ha enviado su salvación.

Las celebración del Domingo de Resurrección comienza saliendo en procesión con las imágenes de Jesucristo Resucitado y con la Virgen de los Dolores, una vez han salido de la Iglesia ambas imágenes se separaran realizando diferente recorrido para llegar a la explanada del polideportivo, en este lugar tiene lugar el encuentro de Jesús resucitado con su Madre momento en que comenzará un festival pirotécnico que terminará con la quema de Judas (símbolo de aquel que entregó a Jesús y también de nuestros pecados de los que podemos ser liberados por la Resurrección de Jesucristo). Una vez terminada esta celebración se vuelve a la Iglesia en procesión, esta vez las dos imágenes vuelven juntas por el mismo recorrido, acompañadas por todos los asistentes y por la banda de música local.

El Cristo Resucitado

Una vez en la parroquia comienza la celebración de la Eucaristía con gran alegría comenzando así la PASCUA DE RESURRECCIÓN que comprende cincuenta días que median entre el domingo de la Resurrección hasta el domingo de Pentecostés y que se celebra toda ella con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo y único día festivo, como un gran domingo.

Mª del Pilar Corral Cedena


No hay que olvidar que la Semana Santa también es recordada por los dulces tradicionales entre los que podíamos destacar, entre otros, por estos lares: Las torrijas, la leche frita, los pestiños, los palillos de leche, las rosquillas fritas, los huesillos extremeños y las flores fritas

Quema del judas

La quema de muñecos era una práctica habitual en el Carnaval que la iglesia ha rescatado y incardinado en la Semana Santa. Según oídas esta tradición de la quema del judas (para mí una tradición popular de las más entretenidas y de las más importantes para incentivar la colaboración, los lazos vecinales y aunar voluntades) "comenzó a celebrarse en el pueblo en el 47, año en el que consiguió trepar hasta la altura del premio Pedro Ocaña".

Quema del judas

Desde los orígenes han sido los quintos los encargados de planificar y llevar a cabo la celebración que culminaba con la quema del judas de paja, pero hubo una época, a partir del año en que se les restringió el lanzamiento indiscriminado de cohetes ante los excesos cometidos y las protestas de algunos vecinos, en que el evento lo organizaba el ayuntamiento pero se dialogó razonadamente con los quintos y alcanzado el consenso, "las revueltas aguas volvieron a su cauce" de manera que en la actualidad los protagonistas vuelven a ser, como es lo natural, los quintos de ese año. El lugar de celebración de la quema del judas ha ido variando con el tiempo, se comenzó en la plaza del ayuntamiento (Constitución), después se trasladó a la plaza del Carmen, en algún año se celebró en la placetuela previa a la confluencia de la calle Santo con Jardines y últimamente se realiza en la explanada que delimitan las calles Olivar y Millán Astray junto con las avdas. Polideportivo y Velázquez, colindante con el campo de fútbol municipal.

Como la tradición de la quema del judas en Malpica de Tajo, ha ido modificándose con el transcurrir del tiempo, la describiré según los recuerdos de mis vivencias el año en que la llevamos a cabo los mozos (entonces aún no se habían incorporado las mozas) de mi quinta.

En el fin de semana anterior al Domingo de Resurrección fuimos (acompañados y auxiliados de nuestros padres, en calidad de experimentados asesores) a la desembocadura del arroyo Pusa a elegir un eucalipto7) que fuese lo más alto y recto posible pero no muy grueso y pesado, para facilitar su colocación, que se taló (a golpe de hacha) junto con otros cuatro más pequeños para formar las tijeretas mayor y menor que dejamos, limpiados de ramas, en sus troncos. Una vez talados los sacamos, arrastrándolos atados con sogas, hasta el camino en donde habíamos dejado el tradicional, viejo y desvencijado carro de llantas metálicas (además de las ruedas, el suelo y la pértiga solo conservaba los dos raídos laterales) que serviría para trasladar los árboles cortados hasta la plaza del pueblo.

En el atardecer del Sábado de Gloria, tomamos carretera y sogas y nos dirigimos, lanzando cohetes, para convocar al personal, a la desembocadura del Pusa con la tarea de preparar el convoy de los troncos y el árbol para su transporte hasta la plaza en que habíamos de colocar el árbol de Judas. Con la fuerza de los brazos allí reunidos (y la energía que proporcionaban los esporádicos tragos de vino) fuimos metiendo el carro bajo el eucalipto con su tronco en el sentido de la marcha hasta que los centros de gravedad del árbol y el carro se equilibraron (levantando la pértiga hasta la horizontal íbamos comprobando si el árbol se vencía para adelante o para atrás hasta que conseguimos equilibrar los pesos delantero y trasero) momento en el cual ya estaba listo para su traslado, cargamos las tijeretas y tirando de la pértiga y empujando de las ruedas y el carro acometimos, no sin esfuerzo, una de las primeras y mayúsculas dificultades del lance, subir el repecho que comunica con el camino trazado paralelo a la orilla izquierda del Pusa y conduce a la carretera de Malpica a Bernuy (o viceversa) en donde lo dejamos preparado para su traslado nocturno.

Ya en la noche del Sábado Santo, mientras en el interior de la iglesia se celebraba la Vigilia Pascual, nostros esperábamos (ansiosos y nerviosos) apostados en las esquinas de las calles que desembocan en la iglesia y en la placetuela de delante, la señal de la resurrección de Cristo y cuando las campanas tañeron, como exclamo a gritos Ambrosio dentro de la iglesia (uno de los años en que yo oficiaba de monaguillo) "¡Fuego!, ¡ostias!, ¡que lo pide Cristo!", en el exterior de la iglesia estalló la tempestad de fuego y explosiones que habíamos estado anhelando durante todo el año; el mayor de nuestros quintos prendió la traca mientras el resto comenzamos a lanzar cohetes, al aire durante un buen rato, y después raseros de esquina a esquina, se alcanzó el clímax, se armó el tiberio y los aledaños de la iglesia, y después (para no interferir con la liturgia) el resto del pueblo se convirtió en un pandemonio, mientras hacíamos tiempo para que finalizase la Vigilia Pascual y muchos de los perros del pueblo entonaban una algarabía de ladridos. Terminada los ritos religiosos tomamos la carretera en dirección a la salida hacia Bernuy, para ir a por el árbol, acompañados de nuestros progenitores, una caterva de chiquillos y cuantos vecinos se prestaban a arrimar el hombro, mientras seguíamos gastando pólvora.

Los fugaces fogonazos de luz y las atronadoras explosiones de los cohetes y bombas iban jalonando nuestro camino de vuelta al pueblo para trasladar el espléndido eucalipto hasta su ubicación en el hoyo, que otros pocos quintos y familiares se habían quedado practicando, manualmente a base de pica, barra, pala y cazoleta (herramientas metálicas altruistamente proporcionadas cada año, para la ocasión y menester, por el tío Eusebio "el electricista"), en la plaza del Carmen, a mitad de distancia entre la fuente y la casa de Albino.

Durante los años en que he presenciado la colocación vertical del árbol en su hoyo, el director del proceso solía ser Rejero que subido al carro intentaba, haciéndose oír, no sin dificultad, por encima del murmullo reinante en la plaza, organizar las maniobras de izado del árbol. Primero se ataban tres gruesas maromas (previamente puestas en remojo durante un día) al árbol a la altura aproximada de una casa (trabadas por el nacimiento de una de las ramas dejado expresamente para esa función) con las funciones de tirar de ellas para aupar el árbol en la fase final y que sirviesen, después de alcanzada la vertical, para mantenerla en esa posición, atándolas a los árboles circundantes formando, entre sí ángulos de 120º; después se acercaba el tronco del árbol, rodando el carro, hasta apuntar el tronco sobre la boca del agujero y la pesada punta del grueso tronco se trababa con dos de las recias barras de hierro (que evitaban que su empuje desmoronase el agujero y ayudaban a su deslizamiento hacia abajo dentro del hoyo) y comenzaba la fase más difícil y complicada de colocar verticalmente en el interior de su agujero.

¡Ahora! gritaba Rejero y, a la señal, la tijereta grande, en la que apoyaba el árbol cerca de la copa, era empujada para que, al tiempo que sus patas se cerraban unos grados se colocaba un poco más vertical con lo cual el árbol subía y aumentaba esos grados en su verticalidad, de manera sincronizada se realizaba una maniobra semejante con la tijereta corta (más robusta y colocada más cerca de la base). Cuando el árbol dejaba de apoyarse sobre el carro y lo liberaba, se le retiraba del escenario. Así, a la voz de Rejero de ¡Ahora! (interjección que es un símbolo de coordinación popular y que la chiquillería repetiría incansablemente durante al menos el siguiente mes), el árbol iba lentamente ganando en verticalidad (mientras se le sujetaba con las dos tijeretas) hasta llegar a tener un ángulo de amplitud superior a 45º en que entramos en la fase más delicada y peligrosa pues el árbol dejaba de apoyarse sobre las tijeretas (que se retiraban a un lado en donde no estorbasen las maniobras) y era sujetado por las tres maromas, un esfuerzo suplementario o excesivo sobre alguna de las sogas podía provocar que el árbol se venciese en ese sentido y cayese a tierra con el consiguiente peligro que ello entrañaba para la multitud que abarrotaba la plaza y para la cercana casa de Albino. Ahora el silencio era tal que se hubiese podido escuchar el zumbido de un mosquito y la tensión entre los asistentes alcanzaba el punto álgido. Si el árbol se vencía ligeramente hacia un lado, la fila de quince o veinte personas que aguantaban la tensión con las otras dos tirantas (siempre tensas y sujetando al árbol) se desplazaban, con angustiosa carrera, en el sentido contrario para compensar la desviación, constituyendo un ejemplo encomiable e inapreciado de espontánea coordinación y sabiduría popular. Al tiempo, en derredor del hoyo cinco o seis de nuestros padres, provistos de sendas palas, iban rellenando el hoyo con la tierra y piedras extraídas en su vaciado (que se había distribuido en derredor) y aplastándola con los pies y un gran mortero de madera.

Conseguida la verticalidad y rellenado el agujero, se afianzó el eucalipto atando las maromas, que hacían de tirantas, a tres de los árboles circundantes, formando entres sí ángulos aproximados de 120º y se desencadenaron de nuevo los fuegos artificiales con el lanzamiento masivo de cohetes, bombas, carretillas y fulminantes que anunciaban la terminación de la colación del árbol de Judas8).

Mientras nosotros colocábamos el árbol de Judas, nuestras madres y hermanas se afanaban en preparar "la chocolatada" en casa de uno de los quintos y allí fue a donde se dirigió la muchedumbre después de que el eucalipto hubo sido acomodado e inmovilizado en su hoyo. Allí se ofrecía chocolate, churros y galletas a cuántos conseguían entrar sorteando la barrera de pólvora y fuego que desplegamos los quintos en los alrededores.

Deambulando por la plaza, el puente, los alrededores de las dos discotecas y la sede de la chocolatada, para mantener al personal, que deseaba participar, entretenido esquivando cohetes y fulminantes, la claridad del amanecer desplazó pausadamente la oscuridad nocturna y la mayoría de los quintos nos retiramos a descansar al pajar de Luis Mata "Millán" en donde terminamos de rellenar de paja el Judas, insertamos entre su pecho y abdomen la "bomba gorda" cuya mecha sacamos por la bragueta, lo colgamos de un árbol del patio, dejamos los cohetes en una estancia aledaña y nos dispusimos a dormir algo.

A las once alguno de nuestros progenitores nos tocó diana, tomamos las dos tracas, el muñeco y los cohetes y nos dirigimos, lanzando cohetes a la plaza del Carmen, allí atamos el Judas al eucalipto, le rociamos de gasolina, tendimos las dos tracas, en sentidos opuestos desde dos árboles cercanos hasta el Judas y conectamos la mecha final de las tracas con la mecha de la bomba del interior del cuerpo del Judas.

La primera procesión del encuentro (acompañada de la banda de música) que llegó a la plaza fue la de los hombres portando a Cristo Resucitado y al rato la de las mujeres con la imagen de la Virgen de los Dolores, la terminación de la liturgia del Santo Encuentro marcó el momento en que se prendió fuego a las dos tracas que al final prendieron la bomba del interior del Judas, cuya explosión hizo retumbar el suelo y esparció trapos y pajas de su cuerpo en derredor mientras los restos ardían, cuando el pelele se consumió por el fuego, las procesiones continuaron su camino de regreso a la iglesia y nosotros nos retiramos a descansar con la satisfacción del deber cumplido.

la quema del judas

El espléndido eucalipto y los restos del Judas permanecieron erguidos en la plaza hasta el siguiente fin de semana en que con la ayuda de nuestros amigos, progenitores y algunos vecinos colaboradores lo abatimos controladamente sobre el suelo de la plaza en donde quedó tendido hasta que Valentín "el carpintero" lo fue troceando y llevando, para aprovechar su madera, a su carpintería cercana.

Cruz y flores de Mayo

Alrededor del 3 de mayo, los maestros y maestras sacaban de excursión al campo a los niños y niñas de la escuela para recoger flores con las que adornaban una cruz de cartón (previamente recortada en las clases), cantaban alguna canción, también aprendida en la escuela, se tomaba un bocadillo y un refresco, y se organizaban algunos juegos populares. Esta costumbre de la cruz de mayo se perdió y olvidó hace tiempo.

Las flores de mayo sin embargo aún conserva su liturgia religiosa aunque la celebración civil también se ha perdido.

San Isidro

En épocas pasadas en que la mayoría de los vecinos vivían de la agricultura, la fiesta de San Isidro gozó de mayor popularidad, importancia y boato incluso con desfile de las caballerías enjaezadas y uncidas, hoy en día solo se oficia una misa y se sale en procesión hasta las afueras del pueblo en que el sacerdote bendice los campos. Y en la parte laica se ofrece una limonada con frutos secos para "picar".

 

Corpus Christi

Corpus Christi (Cuerpo de Cristo). Fiesta en que los católicos celebramos la Eucaristía, el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Se celebra 60 días después del Domingo de Resurrección, se celebraba siempre en jueves pero desde 1989 la festividad del Corpus Christi se traslada al domingo siguiente, aunque en algunas localidades sea festivo el Jueves, en jueves sólo se celebra en unas pocas ciudades como en Toledo capital.

Interior de la Iglesia de Malpica

En nuestra localidad en este día, desde bien temprano, los vecinos de las calles por las que va a pasar la procesión se encargan de adornarlas (es “Dios” mismo el que va a pasar por ellas) con telas, flores e incluso altares.

A la celebración asisten los niños de la localidad que han recibido en este año su Primera Comunión para acompañar así a Jesús Sacramentado en este día.

Durante la celebración presidida por la Hermandad del Santísimo Sacramento los hermanos de esta hermandad hacen su juramento de Reglas e imponen la medalla de la hermandad a los nuevos hermanos.

Al finalizar la celebración se procede a exponer al Santísimo en la Custodia para proceder a salir, bajo palio, en procesión por las calles, precedida por los miembros de la junta de las diversas hermandades de la localidad portando sus respectivos estandartes y por los niños de comunión, lanzando pétalos y sonando las campanillas para anunciar la llegada del Señor y después de la custodia, acompañando al Señor con fervor, todos los fieles asistentes.

Durante la procesión se entonarán cantos de alegría y alabanza al Señor hasta que se llegue a un altar, delante del cual se para la procesión y el Sacerdote, arropado por los niños de comunión procede a bendecir el altar y a todos los asistentes acompañando el sonido de las campanillas que los niños tocaban alegremente y así hasta concluir la procesión al volver a la Iglesia, momento en que se hace una última bendición y se procede a reservar el Santísimo en el Sagrario entre cantos y rezos.

Mª del Pilar Corral Cedena


San Pedro

El mayor boato, originalidad, tipismo e idiosincrasia de San Sebastián y Los Morraches han eclipsado la fiesta en honor al patrono del pueblo de Malpica, San Pedro, que perdura, a duras penas, con la celebración de una misa y un convite organizado por el Ayuntamiento.

El remate

Se llamaba así la fiesta de celebración de la terminación de las faenas agrícolas principales, la recolección del cereal, la paja y la aceituna (la varea).

Convite por el remate de la recolección del cereal

Consistía en una invitación o convite (a base de vino o limonada, tostones, cacahuetes, embutidos y jamón) que el dueño de la tierra ofrecía a quienes habían trabajado en la tarea, (en ocasiones se invitaba también a familiares, amigos y vecinos) para festejar entre jolgorios y cantes la feliz y exitosa finalización de la tarea agrícola

La fiesta en honor de nuestra Sra. de las Nieves

En esta página puede consultarse esta popular fiesta malpiqueña.

La matanza del cerdo

No hemos de olvidar que los productos obtenidos de la matanza 9) del cerdo junto con la harina del trigo, el aceite de las aceitunas de las olivas, los garbanzos, los huevos de las gallinas, la leche y carne de las cabras y ovejas y, si se disponía de un pequeño huerto, las frutas y hortalizas (el pescado solía comprarse a los pescadores del río Tajo), constituían la base del sustento de las familias de antaño; de las escasas y sencillas tiendas solo se adquiría la sal, el azúcar y los condimentos y una vez a la semana, si la exigua economía familiar lo permitía, se visitaba la carnicería.

Reproducción de un Cuadro de Pieter Brueghel el Joven

Cuando las heladas del invierno se hacían habituales, de mediados de noviembre a mediados de diciembre, se iniciaban los preparativos de la matanza (revisando las herramientas y utensilios y haciendo acopio de los ingredientes) que comenzaba con la cocción en agua (con fuego de leña de encina o coscoja y reavivada con gavillas de aulaga en un gran caldero de cobre o latón colocado sobre sus trébedes) de la cebolla y la calabaza troceadas (a mano, con cuchillo) que se removían sin pausa con un gran cucharón de madera. Una vez cocidas, extrayéndolas del caldero con un cazo-colador metálico y mango de madera de almendro o álamo negro, la espumadera, se colgaban de la rama de un árbol en un saco de arpillera, para que escurrieran el líquido de cocción, después se metía el saco con la cebolla y la calabaza, cocidas y parcialmente escurridas, en una caja de madera, apoyada en troncos de encina (para elevarla sobre el suelo) y se mantenía prensando, con grandes piedras presionando sobre un tablón, para completar el escurrido. También este día solían pelarse los ajos.

Antes de amanecer se retomaba la actividad en la casa preparándose para la dura jornada de actividad, se encendía el fuego del hogar y la lumbre del patio para calentar el agua para pelar el cerdo y, al clarear el día, comenzaban a acudir los familiares y allegados que eran recibidos, al calor del hogar, con café en grano de pote, leche, pastas y galletas o pan, embutidos y huevos fritos, para quienes necesitaban o acostumbraban a desayunar algo más consistente, mientras se esperaba el advenimiento de una de las figuras clave de la matanza, el matachín o matarife (al "tío Chiquinín, al tío "Jotita", Lorenzo "Barruja" y a Enrique "El Ebanista" recuerdo de ir en casa de mi abuelo, su hermano Tomás " Moraga" también, me contaba mi abuelo que fue matachín), que llegaba portando sus herramientas de trabajo en esportillo de esparto.

Esportillo de matachín y alguna de sus herramientas de matar

Una vez que el agua alcanzaba la temperatura adecuada y la mesa, las sogas y las artesas estaban preparadas, el matachín entraba en la pocilga y de un certero lance clavaba el gancho en la papada del cerdo mientras tres aguerridos hombres valientes lo agarraban del rabo y las orejas y el cochino era arrastrado, emitiendo potentes y agudos gruñidos, fuera de la pocilga en dirección de la mesa de matar. Una vez cerca de la mesa se acometía la parte de mayor y más difícil (junto con el pelado); entre varios hombres habían que subir a pulso al cerdo a la mesa, colocarle sobre una húmeda soga doblada, trabar las patas (una patada podía tirar al suelo o dañar a una persona) y manos de cada lado (con unas cuerdas o sogas con lazo) y mantenerlo quieto con la cabeza colgando (los gruñidos emitidos por el cerdo, en este momento, me resultaban escalofriantes) para que el matachín asestara la certera cuchillada mortal en el corazón, a través del cuello del animal, que hacía fluir, a borbotones, la sangre (que se recogía, sin parar de remover con un cucharón, para que no se coagulase, hasta que se enfriaba, en un barreño, cubo o caldero y se usaría más tarde en la elaboración de las morcillas) y terminaba con la vida del marrano.

Sacrificio del cerdo

Cuando el matarife dictaminaba, golpeando sus jamones y la tripa y observando la rigidez de la carne, que el cerdo había muerto y tapaba con un trozo de trapo viejo y limpio la incisión producida en el cuello del animal por la letal cuchillada, para que no penetrase el agua de pelado, se le bajaba de la mesa a la humeante artesa semicilíndrica en donde comenzaba otra de las fases clave de la matanza, el pelado. Sin parar de darle vueltas tirando con fuerza y aflojando alternativamente de los dos lados de la soga doblada (otras dos personas procuraban que las patas y manos permaneciesen encogidas para no trabar y dificultar el giro) se le remojaba en el agua caliente de la artesa y se le echaba cubos de agua hirviendo por encima para ablandar la piel, el matachín le sacaba los cascabillos de las pezuñas (que es lo único que se desechaba, junto con la hiel, aunque el dicho popular lo contradiga) de un seco tirón con el gancho introducido entre el cascabillo (ya ablandado por agua caliente) y la carne y después él y el resto de personas ayudantes, quitaban la piel y pelos del cuerpo del puerco raspando con afiladas cuchillas de afeitar, rasquetas de metal o trozos de teja. La temperatura del agua de pelado era crucial ya que si estaba más fría o caliente de lo necesario y adecuado, la piel se encallaba la piel y el defectuoso escalde dificultaba quitar la piel y los pelos quedando el cuerpo del difunto marrano arranchonado.

Pelado del cerdo con agua caliente en artesa

Una vez pelado, se subía de nuevo el cerdo a la robusta mesa de madera en donde se le lavaba a fondo primero con agua caliente y después fría. El matachín lo abría en canal desde el culo a la boca, con profesionalidad y cuidado para no pinchar ninguna tripa y va extrayendo las vísceras rodeado de un nauseabundo olor, primero el mondongo que se echa en otra artesa más pequeña de madera y en donde las mujeres se encargarán de vaciar las tripas de los restos de comida y mierda, raspar, entresijar (retirar los cordones de grasa y manteca que recubre las tripas, sobre todo en el intestino delgado, que se usará para añadir a las morcillas), lavar concienzudamente, del derecho y el revés, y cocer las tripas y el cuajar o estómago, después de haber cortado la melecina (vejiga urinaria del cerdo, del tamaño hasta de un cántaro, que se usaba como pelota y curada, fundamentalmente, para la piel de la zambomba); después el matarife extraía las asaduras (corazón, bofes o pulmones, hígado, lengua, bazo, tráquea y laringe) de cuyo hígado quita y retira la bolsa de la hiel (en donde se acumula la amarga bilis segregada por la vesícula biliar) mediante un certero corte superior y un fuerte tirón; las asaduras se lavaban varias veces y se colgaban, para su posterior utilización (picadas en las morcillas, no sin antes probar una jugosa fritura al ajillo). Es el momento de cortar un trozo de los pulmones, los costillares y los riñones para llevar a analizar al veterinario para que realizase la inspección sanitaria y queda listo para ser colgado por el hueso del culo entre los dos jamones, pasando una soga por una recia viga del techo (que al tirar permite izarlo o bajarlo) que se ata cerca del culo del animal.

Cerdo preparado para la estraza

Después de vaciada la tripa del gorrino se le lavaba bien con agua, se le abrían patas y manos todo lo posible y se colocaban unas cañas sujetando, además de patas y mano, las paredes del abdomen para que no se cerrase, otra en el tórax y una última en la papada, un trozo de teja en la boca separando las mandíbulas y se dejaba enfriándose y ganando rigidez para la estraza del día siguiente. Llegaba ahora el momento, sobre las 10 o las 11 de la mañana, según se hubiese dado la tarea, de almorzar y reponer las energías gastadas con unas apetitosas migas, regadas de un buen vino, que todos los asistentes cogían, a cucharadas directamente de las sartenes, colocadas en el patio en un lugar al abrigo del viento y cercano a la hoguera.

Una vez confirmado por el veterinario que el cerdo era apto para su consumo, la estraza o descuartizado del cerdo se realizaba esa misma noche o, generalmente, a la mañana siguiente. En dos artesas de madera el matachín iba separando, sistemáticamente, las distintas partes del marrano según el producto final a que fuesen destinadas. Este despedazado seguía un orden y ritual fijo y preestablecido que variaba poco de uno a otro matachín.

Los lomos, solomillos y costillares serán adobados, en orzas de barro, con una mezcla de ajo machacado, orégano, pimentón y sal en agua.

Las láminas o panderetones de tocino del vientre, después de saneados separando las partes que se usarán para manteca o chicharrones, se cubren de sal y se deja maduran sobre tablas para ir añadiendo, a lo largo del año, en los cocidos, lentejas, etc...

Los bofes, entresijos, carrillada, papada y el resto de partes con más grasa ("el gordo") se amontonan para ser picadas para la elaboración de las morcillas.

Las paletillas que descarnadas y unidas a los secretos, la pluma, la presa y las partes carnosas recortadas de otras zonas se destinarán a la elaboración de los chorizos y salchichones.

Los dos jamones que se presionaban fuerte y continuadamente para extraer la sangre que pudiesen retener en sus venas y arterias ("sacar la gota"), se salaban cubriendo con "sal gorda", se les lastraba para que rezumaran los líquidos que contuvieran y, por último, eran colgados en un sitio seco y fresco de la pared para que se curasen.

El espinazo, las paletillas, la careta, el rabo y el resto de los huesos, irán también a otro apartado de la artesa para ser salados; a lo largo del año, servirían para dar gusto y sustancia a las sopas, los cocidos o las judías.

La manteca procedente del vientre y el peritoneo se picaba, una parte, para "suavizar y aligerar" los embutidos y, la otra parte, se cocía y reservaba en tarros para usar a lo largo del año en la elaboración de los cortadillos, las rosquillas, otros dulces y como grasa en la cocina.

La elaboración de los distintos embutidos, un de las principales productos de la matanza, seguían un proceso similar que variaba solo en las partes del cerdo utilizadas y el "guiso" con se preparaba cada uno de ellos 10).

Comenzaba el proceso con doble paso de los ajos y después de la carne, y el gordo por la picadora-embuchadora manual (a base de dar vueltas a la manivela, lo que para los chiquillos, que a veces "ayudábamos", constituía un juego), cambiando las cuchillas y el diámetro de los oficios de la placa circular de salida del producto picado.

Maquina manual picadora embuchadora

Después se guisaba y aderezaba añadiendo los condimentos necesarios para cada embutido, se amasaba para mezclar bien hasta que se obtenía una masa uniforme. Normalmente la guisandera principal, mujer de dilatada experiencia y buen gusto, era la que decidía y administraba las cantidades y proporciones de los condimentos del guiso; iba probado la masa cruda y decidía cuando la masa adquiría la textura y el sabor buscados, entonces freía en una vieja sartén un par de puñados de masa, lo daba a catar a los hombres y mujeres presentes para que, en caso de recibir sus parabienes, lo que solía suceder, se procediese a la fase de embuchado o, en raras ocasiones, se rectificase algún condimento si fuese necesario.

Para el embuchado de los chorizos, morcillas y salchichones (de ahí su nombre de embutidos) se quitaban las cuchilla y se acoplaba, al final del cuerpo de la máquina, un embudo metálico en que se embutían las tripas (de cerdo o las compradas de vaca, previamente cocidas y ablandadas en salmuera) que se iban llenado de masa al ritmo que las experimentadas embutidoras (o embutidores, que había hombres muy mañosos en la fase de embutido) marcaban con la manivela mientras empujaba ligeramente, con una mano, la masa de la tolva de carga para este fluyera de manera uniforme, mientras otra persona sujetaba las tripas para que se rellenasen con la cantidad adecuada de masa (ni muy prietas para evitar que reventasen o se pudriesen ni muy fofas para que no se endureciesen demasiado, ni demasiado pronto, en el proceso de curado), una vez embuchados los embutidos se iban colando en una artesa para pasar a la siguiente fase de la cadena, el atado.

Embuchado de los embutidos

Otro conjunto de personas (en su mayoría mujeres) eran las encargadas de atar los embutidos anudando primero conjuntamente una cuerda y uno de los extremos de la tripa, después hacían dos estrechamientos con la cuerda que dividían el embutido en tres partes de longitudes similares y terminaban anudando el otro extremo. Pinchaban todo el cuerpo del embutido con unos alfileres fijados en un trozo de corcho, para evacuar el aire y que transpirasen una vez colgado para su maduración, emparejaban dos piezas de embutido y lo pasaban a otra artesa de donde iban siendo retirados para ser colgados, mediante una horquilla de palo larga, de las varas, cañas o vigas del techo para su curación mediante la acción conjunta del humo y el calor seco de la cocina.

Atado de los embutidos

Transcurrido el tiempo de curado se cambiaban de sitio para colgarlos en otro lugar fresco, seco y ventilado (graneros o despensas) o se envolvían en papel de estraza y se guardaban en orzas abiertas o se sumergía en ollas con aceite, para su conservación y consumo durante todo el año, hasta que la matanza del año siguiente proporcionara la nueva remesa de estos sanos, exquisitos y nutritivos alimentos.

Productos de la matanza del cerdo colgados en curación

¿Es legal la matanza domiciliaria para autoconsumo? Sí, si se cumplan los requisitos legales de la Ley 32/2007, de 7 de noviembre y el Decreto 117/94, de 25 de octubre de Castilla La Mancha, siendo los requisitos principales: aturdimiento previo del animal, permiso del ayuntamiento e inspección sanitaria de los animales por el veterinario asignado.

¿Se sigue realizando la matanza del cerdo? En nuestro pueblo, Malpica de Tajo, no me consta que aún se realice la matanza del cerdo para consumo familiar, pero en la provincia de Toledo y Castilla la Mancha, aunque en franco declive, "es una actividad tradicional que mantiene una relativa importancia, especialmente en las provincias de Toledo y Ciudad Real." La tabla siguiente muestra la evolución de las matanzas de cerdo domiciliarias inspeccionadas en la comunidad de Castilla la Mancha del 2012 al 2019 (últimos datos disponibles).

Matanzas de cerdo domiciliarias inspeccionadas en Castilla la Mancha del 2012 al 2019

La tabla de más abajo muestra las estadísticas de matanzas domiciliarias inspeccionadas en la provincia de Toledo, por distritos, en la campaña 18/19.

Matanzas de cerdo domiciliarias inspeccionadas en la provincia de Toledo en 18/19

Y en el gráfico siguiente podemos observar el número total de animales inspeccionados por temporadas en la provincia de Toledo

Gráfico del total de animales inspeccionados, por temporadas, en la provincia de Toledo

El informe completo puede verse y descargarse aquí

Navidad

La Navidad es también una festividad muy importante para los cristianos por eso nos preparamos con profundidad durante el Adviento que dura cuatro semanas en las cuales, cada Domingo, nos vamos preparando para la venida del Señor. La primera está centrada en la venida del Señor al final de los tiempos y nos invita a estar en vela. La segunda a través de Juan el Bautista nos anima a mantener una actitud de permanente conversión. La tercera preanuncia ya la alegría de que está cada vez más cerca el día de la venida del Señor y finalmente, la cuarta semana, nos habla del advenimiento del Hijo de Dios al mundo siendo María la figura central, y su espera nuestro modelo de espera.

Plaza de la Constitución de Malpica de Tajo en Navidad

Durante este periodo encontramos en el altar la “Corona de adviento”, de forma circular, el círculo no tiene principio ni fin, al igual que el amor eterno de Dios. Está decorado con ramas verdes, color de la esperanza y la vida. En esta corona encontramos cuatro cirios o velas de colores (morado que representa el espíritu de la vigilia, verde, la esperanza, rojo la alegría de la cercanía del Salvador y blanco, la presencia luminosa de Jesús) que se irán prendiendo domingo a domingo.

Una vez terminado el Adviento empezamos el tiempo de navidad con la celebración del día 24 por la noche, la celebración conocida como la “misa del gallo” en que se celebra el nacimiento de Jesús entre cantos de alegría y villancicos.

El día 25 comienza la celebración con una pequeña representación del nacimiento de Jesús por parte de los niños de catequesis, continuando luego la celebración con gran alegría, nos ha nacido “el Mesías, el Señor”. Al finalizar la eucaristía pasan todos los fieles besando al Niño Jesús.

Dentro de las celebraciones de navidad están también el día 1 de Enero celebramos a María Madre de Dios, para esta celebración todos los matrimonios que cumplen sus bodas de oro ó de plata en este año son invitados a participar en la ceremonia en que renovarán sus votos acompañados por los familiares que deseen asistir así como los demás fieles asistentes.

El día 6 de Enero celebramos la Epifanía del Señor, más conocido por el día de los Reyes Magos, en este día la celebración Eucarística nos recuerda que Jesús es el Mesías venido para salvarnos a todos y será querido y adorado por todos. A esta celebración asisten gran número de niños y SS MM los Reyes Magos.

Mª del Pilar Corral Cedena


En esta fiesta de origen pagano, que se mantiene y goza de buena salud gracias a que el cristianismo situó e instauró (en el siglo IV) el ignoto nacimiento de Jesús y nominó Navidad, afloran nuevas e innovadores costumbres y se anquilosan otras anteriores.

El día de Papá Noel o Santa Claus, a pesar de ser un extranjerismo, ha irrumpido con fuerza, e intención de quedarse, en las costumbres de la Navidad, sobre todo entre el público infantil.

Sí eran una tradición, en franco declive, las inocentadas del día de los Santos Inocentes (el día 28) y la entonación pública, en calles y establecimientos, de villancicos en grupos de mayores y pequeños acompañados de y acompasados con zambomba, almirez, botella de vidrio y pandereta.

Se mantienen con buena aceptación las costumbres de la lotería de navidad, el regalo de la la cesta o caja navideña, las cenas familiares de Navidad, Nochevieja (con la toma de las doce uvas y la felicitación mediante el teléfono móvil, para celebrar el año nuevo) y Reyes (cenas que constituyen la máxima expresión de los reencuentros familiares clásicos en estas fechas), las decoraciones navideñas de los hogares y vías públicas, el árbol de navidad (artificial, acorde con la progresiva concienciación ecológica imperante) y el belén navideño, la bienvenida al año nuevo con pólvora y baile, la cabalgata de los Reyes Magos y los dulces navideños (turrón, mazapán, polvorones, el chocolate con churros y el ansiado roscón de reyes) .


De manera premeditada y consciente, adrede o aposta (como diríamos en el pueblo de Malpica), no he incluido en esta relación las costumbres y tradiciones (relacionadas con la casa, el ocio o las labores agrícolas) que el progreso tecnológico y social han dejado obsoletas y sin sentido:

- El jalbiegue: Antes de la llegada de las primeras lluvias del otoño se encalaban las paredes de cal de la vivienda.

- Vareo y cardado de la lana: Con vara de almendro (sin alisar los nudos de las ramas secundarias) y un rasqueta de metal, se aireaba y desapelmazaba la lana de los colchones.

- Lavado de la ropa en los arroyos: La lana y las fundas de los colchones y la ropa de cama (junto otras vestimentas y ropa del hogar como cortinas y manteles) se lavaban en los arroyos Pusa y Cedena (creo recordar el haber ido con mi abuelo y mi madre en alguna ocasión, cuando era arroyo y no estaba seco, a Valseco) o el río Tajo y se tendían sobre las espadañas, los juncos y las cantorreras. En algunas ocasiones, debería ser invierno pues recuerdo tener que romper el hielo que recubría el agua del cauce del Pusa.

- Fregado de la vajilla y enseres de cocina: En algunos de los hogares, que no tenían pozo ni agua corriente (la mayoría), las mujeres y mozas iban a fregar los enseres de la cocina a la barranca del río Tajo, a la derecha del Peñón, en el paraje que se conocía como "el fregadero". Era un sitio muy popular entre el mocerío como lugar de encuentro, pues constituía una de las contadas oportunidades en que los mozos podían ver a las mozas, y con un poco de mucha suerte "prender hebra" para luego "pelar la pava" en la reja o balcón. Para los pescadores también era un paraje muy apreciado pues las carpas solían visitar el lugar para recebarse con los escasos restos (no sobras, pues de casi todo faltaba y nada sobraba en aquella dura época de escasez y penuria) de comida que quedaban adheridos a la vajilla y demás enseres de la cocina.

- Fabricación de jabón: Saponificación casera de los desperdicios y restos de grasas (de origen animal o vegetal) con "perlas" de hidróxido sódico para formar las sales sódicas de los ácidos grasos (jabón casero) y glicerina. Sí, lavarse las manos con este jabón casero también serviría hoy en día como medida higiénica para combatir el contagio y propagación de la Covid-19 ya que disolvería la doble capa lipídica que envuelve a los virus.

- Labores agrícolas anteriores a mecanización del campo: Siega (con hoz y dediles), recogida en haces o gavillas y trilla (con trillo de pedernal) de las mieses, aventado y limpia del grano (con pala de madera y harnero) y encerrado de la paja (a través del boquerón o piquera) en el pajar y el grano ensilado en el granero. La varea de la aceituna de los olivos con varas de madera, limpieza y transporte (en seras) al molino del aceite. Vareo y recogida de la bellota para molerlas y hacer el salvado para cebar los cerdos.

- Corta de la leña y fabricación del picón: Para la lumbre de la cocina y los braseros que mantenían las estancias caldeadas.

- Sorteo de quintos y salir cantando: Desaparecieron con la obligatoriedad del servicio militar.

- Las "cencerrás": Una cacerolada, más o menos popular, que era costumbre dar, en la noche de bodas a los viudos o viudas que se casaban, hasta se soltaban el aguinaldo para que les dejaran en paz y dedicarse a los menesteres propios de esa coyuntura.

- Pagar la ronda: Lo mozos de los pueblos aledaños que empezaban o acortejar y "hacerse novios" de alguna moza de Malpica debían "pagar la ronda" o "darse un baño en el Tajo", una especie de impuesto disuasorio para eliminar la competencia de los mozos forasteros.

- Los juegos populares11): Los alfileres, el aro, las bolas o canicas, el burro, calienta manos, carrera de sacos, la carretilla, las chapas, las chinas, la comba, la cometa, el corro (el patio de mi casa, el corro de la patata, ...), las cuatro esquinas, la cuerda o la cuna, echar un pulso, el escondite, la gallina ciega, la goma, el gua (variación de las bolas), la lucha de pulgares, el mocho y la tala o la bigarda, el pañuelo, pares o nones, pase misí, la pelota, pasar la pelota al cuello, la perindola, la pídola, piedra, papel o tijera, pies quietos, las prendas (Antón pirulero), el rescatao, los santos (los cromos, posteriormente) , las sillas, la taba, tirar de la soga, Teresa la marquesa, las tres en raya, la trompa, el truque o rayuela, veo, veo, el yo-yo, los zancos y zorro, pico, taina que han sido desplazados y sustituidos por juegos electrónicos como World of Warcraft, Player Unkwnown´s Battlegrounds (PUBG), Minecraft, Hearthstone, Counter Strike (CSGO), Fortnite Battle Royale y League of Legends o estos 48 recomendados en 2020 para el móvil Android.


1) A la primera acepción de costumbre nada tengo que objetar pero en la segunda se comete el error, a mi entender, de citar lo definido en la definición y lo mismo puede achacarse a la segunda acepción de tradición. >>

2) Ya en plena sublevación el gobernador general de la Junta Técnica de Estado, Luis Valdés Cabanillas, dictó, el 3 de febrero de 1937, una orden circular en que se prohibía o suspendía una fiesta como la de los Carnavales cuyo espíritu y carácter pagano chocaba frontalmente con "la Cruzada" que los sublevados, con el entusiasta apoyo de la iglesia, habían emprendido. El 12 de enero de 1940, el ministro de la gobernación, Serrano Suñer, promulgó una orden por la que se mantenía la citada prohibición, que se mantuvo hasta el advenimiento de la democracia. >>

3) Antiguamente se llamaba quintos a los mozos de 18 años que eran "sorteados" para cumplir con el servicio militar, se llamaban así porque en el siglo XV (1426) durante el reinado de Juan II de Castilla se estableció que se debía contribuir al mantenimiento del ejército bien con una aportación económica o con la "contribución de sangre" que consistía en que uno de cada cinco mozos mayores de edad tenía obligación de servir en el ejército, obligación que retomó Felipe V en el XVIII por Real Orden de 7 de marzo de 1705 y posteriormente, durante el reinado de Carlos III, el 13 de noviembre de 1770, se promulga la Real Ordenanza de Reemplazo Anual del Ejército con el Servicio Obligatorio por la cual se mantiene la "contribución de sangre" por la que uno de cada cinco mozos mayores de edad tenía obligación de servir en el ejército (el quinto de los que "entraban en cada quinta"). Con la supresión de la obligatoriedad del servicio militar (el 31 de diciembre de 2001) y el auge de la igualdad entre sexos se considera quintos de un cierto año a los mozos y mozas que cumplen 18 años en ese año. Es decir los quintos de un cierto año hoy día viene a significar que son los que cumplen 18 años. >>

4) Aunque en el pueblo es costumbre que participen en las carreras de gallos los mozos que cumplen 19 años (por eso algunos autores consideran la actividad como un rito de paso a la edad adulta en prueba de su agilidad y pericia), en otros lugares y otra época también participaban infantes, con los ojos vendados, en la actividad de descabezar lanzando troncos o con espadas. a los gallos, enterrados en la tierra asomando solo la cabeza. Ya, Quevedo, uno de los escritores más activos y fidedignos preservadores de las costumbres populares, se refiere, en el Buscón a la fiesta de los gallos: «Llegó —por no enfadar— el tiempo de las Carnestolendas, y trazando el maestro de que se holgasen sus muchachos, ordenó que hubiese rey de gallo. Echamos suerte entre doce señalados por él, y cúpome a mí». También su más enconado rival, Luis de Góngora y Argote hace mención a esta celebración en numerosas partes de su obra y Mateo Alemán en la primera parte de su picaresco Guzmán de Alfarache y Avellaneda, en su apócrifo Quijote, pone en boca de Sancho «… y yo me quedé tras todo eso sin ser rey ni roque: si ya estas Carnestolendas no me hacen los muchachos rey de los gallos». >>

5) Ya en la antigua Mesopotamia y después en Grecia y Roma, se utilizaba el gallo para ahuyentar desgracias pues al cantar al clarear el día, se pensaba que señalizaba el fin de los peligros de la oscuridad de la noche, era considerado como un animal de buen agüero. No hubo, pues, de esforzarse mucho el cristianismo para considerar al gallo símbolo de la Resurrección, de la luz y de la vuelta de Cristo en el Juicio Final. Aún hoy en día se suele colocar la figura de un gallo en las veletas como símbolo de la vigilancia constante e incansable, evidencia de fidelidad y buena fe y se piensa que su canto ahuyentaba a los malos espíritus y a las calamidades.

Los sueños en que aparecían gallos eran considerados como síntoma de lujuria ya que el gallo es el macho dueño y señor del gallinero y en el plano sexual, único fecundador y reproductor. Tal ver por eso en las ancestrales carreras de gallos este animal simbolizaba "orgullo, virilidad, agresividad, representación del poder del macho -patriarcado-, al ejecutarlo el mozo (quinto), lava sus pecados, representados en la lujuria y en la agresividad, pero al tiempo muestra su separación del poder del padre. También la sangre del animal sacrificado tiene un poder propio, al transmitir al participante el signo de la fecundidad de la que el gallo es portador".

"Otra interpretación bastante extendida es la que relaciona la ceremonia de los gallos con un antiguo ritual destinado a procurar la fertilidad de la tierra por medio de la sangre del gallo, como sustituto del antiguo rey del territorio, que debía ser ejecutado para que no se volviera estéril y diera sus frutos regularmente"

"Así pues, el gallo es un elemento simbólico, que para unos encarna la etapa del ciclo vital que el quinto o mozo debe superar para convertirse en adulto y para otros sintetiza todo lo malo y negativo de la comunidad; ciclo vital y purificación que se alcanza cuando el gallo muere… Igualmente se ha tenido al gallo como espíritu del cereal, pues fue una creencia muy generalizada en toda Europa que las plantas —y entre ellas las mieses— estaban animadas por una fuerza o espíritu que favorecía o animaba su crecimiento y su productividad". >>

6) En otros lugares el entierro de la sardina se celebra la víspera del miércoles de ceniza coincidiendo con el Mardi Grass (martes de carnaval) francés y en otros se celebra la semana posterior a la Cuaresma como triunfo de Don Carnal sobre doña Cuaresma y el retorno al devenir cotidiano del año. >>

7) El primer árbol del que se colgó al pelele, que representaba al apóstol traidor, fue un álamo negro, procedente de la desembocadura del arroyo Pusa, posteriormente se han usado, que yo recuerde, chopos, olivas, pinos y eucaliptos, esta última especie posiblemente haya sido la más utilizada y la que se sigue utilizando en la actualidad, para colgar el Judas. >>

8) Tal vez sea de interés, destacar del vasto anecdotario que podría elaborarse de este evento, el año en que una sacudida brusca de las tirantas provocó la rotura de la delgada y endeble copa del eucalipto que hubo de ser atada con una cuerda para empalmarla de nuevo al cuerpo del árbol. Otro año no fuimos capaces de subir el árbol al estilo tradicional porque era demasiado pesado y hubo de subirlo Amancio (fiel y asiduo asistente a este tipo de eventos) con la caja basculante de su camión. No puedo, ni quiero, dejar pasar la ocasión para desaprobar y censurar esas absurdas y perniciosas modas que según oídas consisten en considerar una proeza el que los quintos que "salen cantando" intenten desmochar el árbol de Judas o tapar el hoyo en que se va a plantar; prácticas que, al provocar tiranteces, rivalidades y enfrentamientos, son contrarias a una de las principales funciones de este tipo de tradiciones que es fomentar el contacto social, la colaboración y el estrechamiento de lazos entre vecinos de distinta edad, clase y condición. >>

9) La comodidad, confort y aburguesamiento de la vida moderna en los pueblos han hecho desaparecer las pocilgas, las cocinas de lumbre y la crianza del cerdo, unido a la industrialización de los mataderos que comercializan y ponen a disposición de todos la adquisición de todos los productos derivados del cerdo, han provocado la práctica desaparición, salvo en actos festivos o de promoción turística, de este rito ancestral. >>

10) Las morcillas elaboradas en el pueblo de Malpica de Tajo (y los pueblos aledaños) eran morcillas de cebolla. Los ingredientes más comunes eran "el gordo" (formado por las partes con más grasa del cerdo) ya citado más arriba, mezclado con la sangre del cerdo, la cebolla y la calabaza cocidas, masa aderezada con un mezcla de sal, ajo majado, pimienta, comino y orégano. Para la elaboración de los chorizos se utilizaba las partes de carne con más magro, veteadas de grasa, algo de gordo (para que no se secasen en exceso y se pusiesen muy duros en la fase de curación) y condimentados con sal, ajo y pimentón. Para la elaboración del "maldito" de chorizo se reservaban las mejores carnes y se embuchaba en parte del intestino grueso del cerdo. La longaniza es similar al chorizo pero con más "gordo", la masa picada más gruesa y embutida en tiras más largas. El salchichón es una mezcla de panceta o papada y magro en proporciones menores que el chorizo y se condimenta con sal, ajo picado, pimienta negra o blanca y vino blanco seco. En el "maldito" de salchichón se usaba una proporción mayor de carne de mejor calidad y se embuchaba en parte del intestino grueso del cerdo. >>

11) Un completo resumen en pdf, publicado por el Ayuntamiento de Madrid o este otro de la empresa Al-Alba. >>

Bibligrafía

- EL GALLO: EL OTRO PROTAGONISTA DE LAS "FIESTAS DE QUINTOS", TEMPRANO PEÑIN, Mª Soledad

- Correr los gallos. RODRIGUEZ PLASENCIA, José Luis.

- LOS QUINTOS. MARTIN CEBRIAN, Modesto.

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